Hola, me llamo Zora y soy un robot

Hola, me llamo Zora y soy un robot


Imaginen que van a una sesión de gimnasia: mallas, sudaderas, tenis, botella de agua. Todo con el deseo de bajar esos kilos de más o mantener a raya los michelines.

Entran al gimnasio y saludan a su entrenador: mide 58cm, es azul y blanco (el rojo y blanco está en otra clase), su cuerpo es de plásticos y metal y su cerebro un procesador Intel ATOM a 1,6ghz.

Su nombre es Zora y es un robot.

Robots para mayores

 

Nació en 2006 de manos del fabricante francés de de robots interactivos Aldebaran, entonces era Nao pero al llegar a manos de Qbmt, una empresa de desarrollo de software con sede en Ostende, Bélgica, terminó siendo Zora, el acrónimo de Zorg Ouderen Revalidatie en Animatie(en neerlandés) que viene a significar algo así como Animación y Rehabilitación en Atención a Mayores.

Inicialmente los miembros de Qbmt lo adquirieron pensando en desarrollar un programa que permitiera su uso como recepcionista en hoteles pero pronto comprendieron su potencial en el sector de la salud.

El cuerpo de este ultramoderno entrenador, dirigido por un simple mando a distancia, está compuesto por dos cámaras, cuatro micrófonos, un telémetro con tecnología sonar(para calcular la distancia entre los objetos circundantes), dos emisores-receptores de radiación infraroja(IR), nueve sensores táctiles y ocho de presión.

Para comunicarse usa, entre otros, sintetizadores de voz, luces LED y dos altavoces de alta fidelidad.

Más de treinta aplicaciones diseñadas por Qbmt hacen posible las distintas actividades que ejecuta. Eso sí, hay que asegurarse de que la sesión de entrenamiento no sobrepase la hora y media porque seremos testigos de cómo nuestro simpático entrenador queda totalmente desfallecido, no se asuste; con enchufarle a una fuente de energía en poco tiempo lo tendrá como nuevo.

Zora en la intervención con mayores.

Las aplicaciones de Zora y otros robots humanoides en el contexto residencial no han hecho más que crecer. El directivo de una residencia en la que Zora está a pleno funcionamiento, Tinie Kardol,decía recientemente al Washington Post que más de 6000 adultos mayores de Bélgica, Francia y Holanda están en contacto directo con robots humanoides.

Sus aplicaciones van desde la simple animación con música a completas sesiones de fisioterapia donde Zora, ubicado sobre una mesa,ejecuta los movimientos que los residentes deben imitar. Estas sesiones de fisioterapia siempre cuentan con un profesional presente que supervisa la sesión.

También lee la prensa y las previsiones del tiempo, proporciona datos importantes sobre el comportamiento de los usuarios mediante las dos cámaras que tiene insertada en la parte superior e interactúa con los residentes a nivel de conversaciones básicas. Incluso identifica a cada cuál con su nombre gracias al escaneo de imágenes que se vinculan con una palabra.

En algunos casos, según informan en el Washington Post, el robot ha sido capaz de lograr lo que los humanos no. Un usuario de una residencia hacía cuatro meses que no hablaba, un día del pasado año se le sentó en un área común y se le acercó Zora preguntando por su nombre y cómo estaba “Estoy bien” fue su respuesta que dejó a todos asombrados.

Anécdotas como estas son las que motivaron a Tinie Kardol , también profesor de gerontología en la Free University Brussels, a estudiar la razones de las respuestas tan favorables ante el robot de las personas con problemas de comunicación.

 

Qbmt
Las críticas no se han hecho esperar, algunos opinan que se está sustituyendo el trato humano tan necesario por máquinas y restando trabajo al personal de las residencias “(…) no es nuestro objetivo sustituir a los trabajadores con robots sino ayudar al personal de la residencia a dedicar más atención personalizada a los residentes” expresó al respecto el pasado año Fabrice Goffin, uno de los directivos de Qbmt (Fuente: Flanders Today ).

Para Kardol “las personas no tienen tiempo para visitar a sus familias y ellos pueden encontrar algún tipo de relación con el robot y eso es algo bueno”.

El diseño de robots dedicados al acompañamiento y ayuda de ancianos es un área de gran crecimiento en los últimos tiempos. Japón va a la vanguardia; ya es popular el uso de PARO, una foca robótica que podemos encontrar en residencias geriátricas de todo el mundo.

Recientemente se anunciaba Pepper,un software para robots destinado a la atención de pacientes con demencia. En la Unión Europea se trabaja en la creación de MARIO, un robot cuya prestación fundamental se pretende  sea la de ayudar a recordar a sus usuarios.

Dedicados a una función u otra la realidad es que su uso se expande. No creemos que nadie pretenda que pueden sustituir la interacción humana pero sí ser un complemente muy útil como ya se está demostrando.

 

 

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