Identificadas gotas de grasa en el cerebro de personas con Alzheimer.

Científicos canadienses identifican la acumulación de gotas de grasa en el cerebro de personas con Alzheimer. El descubrimiento abre la posibilidad a nuevos tratamientos.

grasa en el cerebro de personas con Alzheimer

Poco a poco la ciencia va develando nuevos mecanismos en la enfermedad de Alzheimer. Ahora una investigación publicada en la revista Cell Stem Cell y liderada por científicos del Research Center of the University of Montreal Hospital (CRCHUM) en Canadá concluyó que una acumulación anormal de gotas de grasa en el cerebro puede causar o acelerar la enfermedad. Mediante un comunicado de prensa uno de los autores del estudio, Karl Fernández explica así el hallazgo:

Encontramos depósitos de ácidos grasos en el cerebro de los pacientes que murieron de la enfermedad y en los ratones que fueron modificados genéticamente para desarrollar enfermedad de Alzheimer. Nuestros experimentos sugieren que estos depósitos de grasa anormales pueden ser un desencadenante de la enfermedad

El camino a este descubrimiento comenzó cuando los investigadores buscaban las causas de por qué las células madre cerebrales que habitualmente reparan el daño en el cerebro  parecen estar inactivas durante la enfermedad de Alzheimer. Fue entonces cuando una estudiante de doctorado de la Universidad encontró gotas de grasa cerca de las células madre en ratones con predisposición a desarrollar la enfermedad.

Los investigadores examinaron el cerebro de nueve personas que murieron con Alzhéimer y encontraron una cantidad más significativa de gotas de grasa que en el cerebro de otras cinco personas sanas.

Fernández explica que los ácidos grasos son producidos por el cerebro y que se acumulan lentamente durante el envejecimiento normal pero que este proceso se acelera significativamente ante la presencia de genes que predisponen a la enfermedad de Alzheimer. En ratones modificados para padecer esta patología neurodegenerativa la acumulación comenzó a una edad equivalente a los 20 años en humanos. Este hecho lo lleva a afirmar:

(…) Pensamos que la acumulación de ácidos grasos no es una consecuencia sino más bien una causa o acelerador de la enfermedad.

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Nuevas posibilidades para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer.

Las buenas noticias aún son mejores: existen fármacos inhibidores de la enzima que produce los ácidos grasos. En la actualidad esos compuestos están siendo probados para enfermedades metabólicas como la obesidad. El Dr Fernández y su equipo ya tuvieron éxito deteniendo la acumulación de las gotas de grasa en el cerebro de ratones. Al respecto dice:

El resultado de este tratamiento en todos los aspectos de la enfermedad no se conoce todavía pero aumentó significativamente la actividad de células madre. Esto es muy prometedor porque las células madre juegan un papel importante en el aprendizaje, la memoria y la regeneración.

Aunque el descubrimiento parece novedoso la realidad es otra. El propio Alois Alzheimer, el primero en identificar los síntomas de la enfermedad que lleva su apellido, ya describió en 1906 la acumulación de grasa en el cerebro de los pacientes fallecidos. Un dato que la ciencia había ignorado hasta ahora.

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En la actualidad la investigación científica está buscando las causas de la enfermedad en la acumulación anormal de la sustancia beta amiloide, de la proteína tau y la inflamación cerebral, entre otras. Con este descubrimiento ¿Estaremos ante un nuevo “culpable” de la enfermedad? ¿Tal vez pueda usarse como biomarcador? Y como posible diana terapéutica todo parece indicar que también. Posibilidades que se abren con cada nuevo adelanto.

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