Pigmento macular como biomarcador  de la salud cognitiva.

Pigmento macular como biomarcador de la salud cognitiva.

Investigación concluye que un pigmento macular puede convertirse en un biomarcador de la salud cognitiva.

biomarcador de la salud cognitiva

¿Qué tal está tu memoria? ¿Te preocupa? Ven que te miramos los ojos

Esa puede ser la frase que diga tu médico dentro de algunos años para valorar el estado de las funciones cognitivas. O al menos así sugiere una nueva investigación  que prueba que un pigmento macular vinculado a la dieta tiene relación con el funcionamiento cognitivo y puede convertirse en un biomarcador de la salud cognitiva. Los biomarcadores son sustancias que en el organismo indican el estado de una enfermedad, la respuesta a un tratamiento o cualquier otra condición biológica normal.  Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Journal of Alzheimer’s Disease.

El estudio, desarrollado por investigadores del Waterford Institute of Technology’s  de Irlanda, se realizó en dos grupos de personas. Uno sin enfermedades de la retina pero con bajo nivel de pigmento macular y un grupo con degeneración macular temprana debido a la edad.

Se realizaron pruebas en ambos grupos examinando la relación  entre la concentración de sustancias antioxidantes presentes en la mácula del ojo como la  luteína y zeaxantina y el funcionamiento cognitivo. El mismo análisis se realizó para la relación entre la concentración del pigmento macular estudiado y el desempeño cognitivo de los participantes.

Los resultados muestran una relación significativa entre los niveles del pigmento macular en el ojo y diversas medidas de rendimiento cognitivo en ambos grupos. Los niveles de luteína sérica y los de zeaxantina tuvieron una correlación positiva en solo dos pruebas cognitivas.

Al ajustar los resultados a variables como la edad, el sexo, la dieta y los niveles de educación la relación entre el pigmento macular y el funcionamiento cognitivo se mantuvo significativa.

Para el Dr. George Perry, editor de la revista Journal of Alzheimer’s Disease, el resultado es sorprendente y novedoso y abre nuevas perspectivas terapéuticas y conceptuales para beneficiar a los pacientes.