Colesterol en el cerebro de personas con alzhéimer: regulación mediante terapia genética.

Investigadores franceses aportan nuevos elementos sobre el efecto del exceso de colesterol en el cerebro de personas con alzhéimer. Proponen aplicar una terapia genética para regular los niveles de colesterol en personas con alzhéimer familiar de inicio precoz.

Colesterol en el cerebro de personas con alzhéimer

La genética se va perfilando como un campo de investigación estratégico en la enfermedad de alzhéimer. A medida que aumente el conocimiento sobre los determinantes genéticos de la enfermedad más soluciones van a poder darse en ese sentido.

Ahora dos equipos de investigadores franceses han aportado nuevas evidencias sobre el efecto del colesterol en la enfermedad de alzhéimer, específicamente sobre una de las lesiones más comunes de la enfermedad; la presencia de ovillos en el interior de las células fruto de un proceso anormal llamado hiperfosforilación de la proteína TAU. Los ovillos impiden que se transporten nutrientes esenciales al interior de las neuronas y estas mueren.

Anteriores investigaciones habían comprobado la estrecha relación entre el colesterol y otra de las lesiones típicas del alzhéimer, la acumulación de placas amiloides (llamadas también seniles)  en el espacio intercelular. Ahora los investigadores franceses también han logrado vincular el colesterol a la proteína TAU y además demostrar, en un modelo animal, que aumentando la actividad de una enzima pueden eliminar el exceso de colesterol del cerebro y ayudar a controlar el efecto dañino de la proteína TAU sobre las células.

Los resultados de la investigación aparecen publicados en el número de septiembre de la revista Human Molecular Genetics.

El exceso de colesterol en el cerebro no puede atravesar libremente la barrera hematoencefálica, para poder ser eliminado necesita de la acción de una sustancia, una enzima denominada Colesterol 24-hidroxilasa, que es codificada por un gen, el CYP46A1.

Buscando describir el efecto del gen CYP46A1 sobre la patología TAU los investigadores usaron un ratón modificado genéticamente para padecer sólo estas lesiones, sin presentar acumulación anormal de sustancia amiloide. Comprobaron que los niveles de las sustancias necesarias para eliminar el exceso de colesterol (codificadas por el gen) eran menores en el hipocampo (área del cerebro directamente vinculada a la memoria) de los ratones con patología TAU que en el grupo de control. Investigaciones previas  habían demostrado además que impidiendo la actividad del gen CYP46A1 aumentaban en el cerebro las lesiones típicas de la enfermedad.

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Terapia genética para el alzhéimer.

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Con estos conocimientos de base y orientados a la búsqueda de terapias eficaces contra el alzhéimer los científicos inyectaron un vector viral, el AAV-CYP46A1, en el hipocampo de los ratones para aumentar la actividad del gen CYP46A1 y comprobaron que los valores de las sustancias implicadas en la eliminación del colesterol del cerebro volvían a la normalidad. Y lo más importante, los déficits cognitivos fueron revertidos.

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Los investigadores concluyen que el gen CYP46A1 es una diana terapéutica relevante en la enfermedad de alzhéimer. Tanto es así, que están proponiendo una terapia genética basada en la administración al interior del cerebro del vector viral AAV-CYP46A1 en los casos de alzhéimer familiar de inicio precoz. Según Nathalie Cartier, una de las investigadoras citada por Medical Xpress:

Para lograr este objetivo, estamos llevando a cabo todos los pasos preclínicos de desarrollo y validación de las herramientas (vector, protocolo de neurocirugía, elementos de monitoreo) para demostrar la eficacia y tolerancia de la estrategia con el fin de presentar una solicitud de autorización de un ensayo clínico.

Recientemente os hablábamos de una investigación que comprobó los efectos positivos a nivel cerebral de la inyección de un factor de crecimiento nervioso en el cerebro de personas con alzhéimer aunque no se hizo referencia a mejorías a nivel cognitivo y funcional. Definitivamente la genética tiene mucho que decir aún sobre el alzhéimer.

 

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