La actividad intelectual sí parece funcionar en las personas con riesgo genético de enfermedad de Alzheimer.

La actividad intelectual sí parece funcionar en las personas con riesgo genético de enfermedad de Alzheimer.

Un estudio encuentra que una vida activa intelectualmente sí parece funcionar ralentizando la acumulación de placas amiloides en las personas con riesgo genético de enfermedad de Alzheimer. Las placas amiloides son un signo clásico de la enfermedad en el cerebro de los afectados.

riesgo genético de enfermedad de Alzheimer

El mundo de la investigación científica y el de los medios de comunicación que se encargan de difundirla parecen por momentos dos realidades paralelas pero no iguales. Por ejemplo, ayer la revista Neurology publicaba una investigación que generó los siguientes titulares:

ABC: Ejercitar la mente en la mediana edad retrasa la aparición del alzhéimer.

Express: Mantener tu cerebro activo puede retrasar los síntomas del alzhéimer en aquellos con más riesgo.

Science World Report: Enfermedad de Alzheimer: permanecer mentalmente activo puede que no retrase la enfermedad.

Si bien el primer y el segundo titular tienen puntos en común, el tercero dice directamente lo contrario, ¿quién tiene la razón? Porque investigación solo hay una y todos se refieren a la misma. Razón llevan todos, simplemente han destacado la parte del estudio que más interesante les resultó (o que simplemente creyeron que sería más atractivo).

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Una mente activa parece funcionar contra la biología del alzhéimer solo en las personas con mayor riesgo genético.

riesgo genético de enfermedad de Alzheimer

La investigación, realizada por científicos de la Clínica Mayo en Rochester, estudió a cientos de personas mayores de 70 años y concluyó que aquellos con una actividad cognitiva más intensa durante la mediana edad tenían menos signos cerebrales de alzhéimer. Eso sí, esta relación solo se dio en las personas que tenían un mayor riesgo genético de padecer la enfermedad al ser portadores de una variante genética, el alelo APOE4, que incrementa el riesgo de padecer alzhéimer.

En las personas que no tenían este condicionante genético, la actividad intelectual no parece influir en los signos cerebrales del alzhéimer. Pero no tiremos la toalla, o más bien el crucigrama. Según opina Prashanthi Vemuri,  una de las autoras del estudio citada por el periódico británico Express, los resultados de la investigación no deberían desalentar a los no portadores a seguir ejercitando sus cerebros porque:

Hay evidencias sustanciales de que estas actividades ayudan a retrasar la aparición de los problemas de memoria y razonamiento. Lo que no sabemos es cómo este proceso funciona.

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Las personas con mayor riesgo genético pueden verse directamente beneficiadas de la actividad intelectual.

Riesgo genético de alzheimer

Los investigadores llegaron a esta conclusión al estudiar a un grupo de 393 personas mayores de 70 años libres de demencia, aunque 53 de ellos ya presentaban un deterioro leve de sus funciones cognitivas. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno formado por aquellos que tenían menos de 14 años de escolarización y otro formado por los que tenían más de 14 años.

A cada persona se le registró su actividad cognitiva, esto es, si realizaban o realizaron en el pasado actividades intelectualmente estimulantes. Además, mediante escáneres cerebrales se valoró la presencia de signos cerebrales de la enfermedad de Alzheimer, como las placas amiloides o el metabolismo de la glucosa. Sobre lo que encontraron, la propia Dra. Vemuri explica:

Cuando miramos específicamente el nivel de aprendizaje durante la vida encontramos que los portadores del gen ‘APOE4’ con mayores niveles educativos y que continúan formándose en la mediana edad tienen una menor acumulación de proteína beta-amiloide en sus cerebros que aquellos que cesaron su actividad intelectual una vez alcanzada la mediana edad.

El gen APOE4 es el mayor riesgo genético que se conoce en la actualidad para la enfermedad de Alzheimer. Se considera que entre el 10 y el 15% de la población es portadora de la variante APOE4  y entre los que desarrollan la enfermedad de Alzheimer  se estima que  esta cifra alcanza al  40% .

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En la investigación de los expertos de la Clínica Mayo tampoco se encontró que en las personas sin riesgo genético la actividad física o intelectual tuviera efecto sobre las marcas cerebrales del alzhéimer.

Pero los mismos autores se muestran cautos y quieren dejar claro que:

El mensaje que hay que llevar al público en general es que mantener la mente activa es muy importante en el retraso de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

Referencias

Barber Lindquist, S. (2016, February 24). Active Mind may Delay Alzheimer’s Symptoms, but not Underlying Disease. Mayo Clinic.Disponible en http://newsnetwork.mayoclinic.org/discussion/keeping-mind-active-may-delay-alzheimers-symptoms-but-not-underlying-disease-study-finds/

Express (2016, February 25). Keeping your brain active could help DELAY Alzheimer’s symptoms for those most at risk. Express. Disponible en http://www.express.co.uk/life-style/health/647138/keeping-brain-active-delay-Alzheimers-symptoms-research

Mielke, M. M., Lesnick, T. G., Przybelski, S. A., Knopman, D. S., Machulda, M., Lowe, V. J., … MBChB (2016). Effect of intellectual enrichment on AD biomarker trajectories. Neurology. doi:10.1212/WNL.0000000000002490