Compras y juego compulsivos: las otras consecuencias de la medicación para la enfermedad de Parkinson.

Compras y juego compulsivos: las otras consecuencias de la medicación para la enfermedad de Parkinson.


El trastorno del control de los impulsos es otra de las consecuencias de la medicación para la enfermedad de Parkinson. Puede estar afectando hasta el 14% de los enfermos.

consecuencias de la medicación para la enfermedad de Parkinson

Existen coincidencias afortunadas. Recientemente, la hija de una enferma de párkinson escribió un mensaje en nuestra web solicitando orientación sobre la situación de su madre; una enferma de párkinson que debido a la medicación antiparkinsoniana había desarrollado un trastorno del control de los impulsos, en su caso ludopatía, un trastorno que dificulta que la persona sea capaz de controlar los impulsos y deseos de jugar. Evidentemente un caso así lleva al enfermo y a la familia a una situación muy difícil.

La coincidencia afortunada viene porque en el día de ayer investigadores de la Universidad Loyola Chicago, en EE.UU, publicaron en la revista Expert Review of Neurotherapeutics una revisión sobre el trastorno del control de los impulsos en las personas con párkinson, haciendo especial énfasis en las opciones de tratamiento.

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Trastorno del control de los impulsos en las personas con párkinson.

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Por trastorno del control de los impulsos se entiende el fracaso en resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que es dañino para el propio sujeto o para los demás. Antes de realizar el acto, la persona puede experimentar una gran activación, mientras lo realiza placer y después tener sentimientos de culpa, pena y autorreproche (COP).

Una investigación previa a esta que hoy comentamos había encontrado que hasta el 14% de los enfermos de párkinson pueden estar experimentando un trastorno del control de los impulsos. Es más común que ocurra en los hombres, en los que prevalece el juego compulsivo y la hipersexualidad. En las mujeres son más comunes la compra y alimentación compulsiva. También tienen más riesgo aquellas personas que antes del diagnóstico de párkinson ya habían experimentado un trastorno de este tipo.

El principal factor de riesgo para que una persona con enfermedad de Parkinson desarrolle un trastorno del control de los impulsos es el tratamiento con fármacos agonistas dopaminérgicos como ropinirol, pramipexol y rotigotina.

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El tratamiento del trastorno del control de los impulsos.

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El tratamiento de este tipo de alteración es muy complejo. Los enfermos muchas veces menosprecian el alcance de su trastorno y se oponen a las modificaciones de la medicación temiendo que empeore la sintomatología motora. A eso se añade el desconocimiento que en ocasiones tiene la familia sobre el origen del trastorno.

Según plantean los investigadores, el tratamiento pasa en primer lugar por el manejo de la medicación, cambiando, disminuyendo; o incluso en algunos casos, suspendiendo los fármacos. En la situación de tener que suspenderse la medicación, además del agravamiento de los síntomas motores, los enfermos pueden experimentar síntomas de abstinencia como ansiedad, depresión o ataques de pánico.

Otras opciones de tratamiento a considerar incluyen la utilización de fármacos antidepresivos y antipsicóticos atípicos, aunque la efectividad de estos no está del todo comprobada. Una opción no farmacológica que puede intentarse en algunos casos extremos es la estimulación cerebral profunda, un sistema mediante el cual se estimulan las áreas del cerebro que controlan el movimiento con un dispositivo llamado neuroestimulador. El neuroestimulador se coloca en el cerebro mediante un procedimiento quirúrgico.

Otras terapias no farmacológicas pueden resultar de ayuda en algunos casos, como la terapia cognitiva conductual. La familia también puede limitar el acceso del enfermo a las tarjetas de crédito, cuentas de banco o Internet. En este punto llegar a un acuerdo con el propio enfermo sería lo ideal, aunque tampoco es fácil.

Los investigadores resaltan la importancia de la familia en el manejo de este trastorno. Los profesionales deben advertir a los cuidadores de los riesgos que implica la medicación que está tomando la persona y de las señales que pueden indicar que un trastorno del control de los impulsos se está desarrollando.

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Referencias

Consejo General de la Psicología de España. TRASTORNO DEL CONTROL DE LOS IMPULSOS. Recuperado el 7 de abril de 2016 de Consejo General de la Psicología de España, http://www.cop.es/colegiados/MU00024/impulsos.htm

LOYOLA UNIVERSITY HEALTH SYSTEM (2016, April 5). Parkinson’s disease meds increase risk of compulsive gambling, shopping, binge eating. Eureka Alert. Disponible en http://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-04/luhs-pdm040516.php

Ramirez-Zamora, A., Gee, L., Boyd, J., & Biller, J. (2016). Treatment of impulse control disorders in Parkinson’s disease: Practical considerations and future directions. Expert Review of Neurotherapeutics16(4), 389–399. doi:10.1586/14737175.2016.1158103

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