Demencia y alteraciones del sueño: qué hacer cuando el enfermo no puede dormir.

Demencia y alteraciones del sueño: qué hacer cuando el enfermo no puede dormir.


Demencia y alteraciones del sueño son términos que van juntos con demasiada frecuencia. Los cambios cerebrales de los enfermos provocan problemas para conciliar y mantener el sueño. Los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos pueden ser de gran ayuda.

Demencia y alteraciones del sueñoLos adultos mayores por lo general presentan problemas con los horarios y la calidad del sueño. Es común escuchar al mayor o a su familia quejarse por cuestiones referidas a los problemas para dormir.

En el caso de los adultos mayores aquejados por demencia el insomnio representa una carga añadida; fuente de estrés para el cuidador y de deterioro para el enfermo. En el caso de la enfermedad de Alzheimer, la causa más común de demencia, se estima que entre el 25% y el 35% de los enfermos tiene problemas para dormir.

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¿Qué causa la alta prevalencia de alteraciones del sueño entre las personas con demencia?

Las causas de los trastornos del sueño asociados a la demencia tienen muchos factores, algunos de ellos  (Deschenes & McCurry, 2009):

  • Los cambios en la arquitectura del sueño propios de la vejez.
  • La neurodegeneración que sufre el cerebro del enfermo provoca fluctuaciones de sustancias que intervienen en el proceso del sueño.
  • El entorno del paciente.
  •  El cuadro clínico que incluye síntomas psiquiátricos.
  •  Los medicamentos utilizados para tratar la enfermedad y otros padecimientos que pueda tener el enfermo.
  • Otras enfermedades que pueden provocar incomodidad o dolor durante la noche.

¿Cuáles son las alteraciones del sueño más comunes en las personas con demencia?

Entre las personas con demencia las alteraciones del sueño más comunes incluyen los despertares precoces, la interrupción del sueño de forma repetitiva durante la noche, la inversión del ciclo sueño-vigilia —el enfermo duerme durante el día y en la noche no puede conciliar el sueño— y la agitación y desorientación nocturna (Suárez & Sanmartín, 2003).

¿Cómo tratar los trastornos del sueño en un paciente con demencia?

Consejos-para-dormir-demencia

Para iniciar el tratamiento de la alteración del sueño que padece nuestro familiar, es importante que se realice por parte de los especialistas un diagnóstico preciso de la enfermedad neurológica y una revisión exhaustiva de los medicamentos actuales que toma el enfermo para poder  comprender las posibles causas de los cambios en el sueño.

Debido a los múltiples efectos que trae consigo el uso de psicofármacos para los pacientes adultos mayores con demencia, las opciones no farmacológicas siempre deben considerarse como tratamiento de primera línea;  las farmacológicas deben ser usadas con cuidado.

El tratamiento estándar es una combinación entre terapias no farmacológicas y farmacológicas. Las no farmacológicas están orientadas a mejorar la higiene del sueño. Entre las recomendaciones fundamentales bajo este enfoque encontramos:

  • Establecer horarios regulares de sueño.
  •  Evitar el uso de prendas de vestir incómodas o sujeciones.
  •  Controlar factores ambientales como la temperatura, los sonidos y la iluminación.
  • Evitar la siesta.
  •  Realizar actividad física durante el día, pero no previo a ir a la cama.
  • Evitar las cenas muy abundantes y el consumo de excitantes como nicotina, alcohol, cafeína.
  • Orinar antes de ir a la cama.
  • Restricción del sueño: consiste en determinar la duración media de éste en cada individuo, evitando que permanezca en cama más tiempo del destinado al sueño.
  • Rutinas previas y reconocibles antes de irse a la cama: algunas actividades pueden ir preparándonos para tener un sueño reparador. Para algunos es leer, para otros tener una iluminación tenue en la habitación, para otros ver un programa en la tele. Busca su ritual nocturno.
  • Identificar los factores ambientales y de estilo de vida que favorecen en tu familiar una mejor calidad del sueño.

En el caso del tratamiento farmacológico debe atenderse con sumo cuidado y ser altamente individualizado, los fármacos más usados son:

  • Antidepresivos (tratamiento de elección cuando el insomnio está asociado a la depresión)
  • Benzodiacepinas e hipnóticos no benzodiacepínicos.
  • Neurolépticos y antipsicóticos atípicos.
  • Inhibidores de la acetilcolinesterasa.

La indicación sobre el uso de estos fármacos corresponde al especialista, quien determinará, según afectación del sueño y caso particular, las dosis y tratamiento adecuado a seguir.

Si tienes un familiar aquejado de demencia con problemas para dormir existen alternativas a seguir para intentar garantizar la calidad de vida que merecen los enfermos y cuidadores.

La ciencia aún se encuentra investigando en busca de tratamientos farmacológicos más efectivos y específicos para los trastornos del sueño asociados a la demencia, no obstante, esto que hoy comparto contigo puede ser de ayuda para manejar con mejor efectividad estos problemas.

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Referencias

Deschenes, C. L., & McCurry, S. M. (2009). Current Treatments for Sleep Disturbances in Individuals With Dementia. Curr Psychiatry Rep.11(1), . Disponible en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2649672/

Suárez, L., & Sanmartín, L. (2003). Tratamiento del insomnio en las demencias. Revista Clínica Española203(10), 486–488. Disponible en http://www.revclinesp.es/en/tratamiento-del-insomnio-las-demencias/articulo/13051439/

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