Agresividad en la enfermedad de Huntington: cuando la enfermedad es más que movimientos anormales.

Agresividad en la enfermedad de Huntington: cuando la enfermedad es más que movimientos anormales.


Agresividad en la enfermedad de Huntington

Juan iba a diario a ver a su esposa. Ella estaba recibiendo una reahabilitación intensiva en un centro especializado. Su esposa, Sara, padece enfermedad de Huntington. Me encantaba ver a Juan todos los días, sin faltar ni uno, ir a visitar a Sara varias horas.

Eso le daba un poco de sentido a “en la salud y en la enfermedad”. La admiración hacia este magnífico hombre crecía cuando sabías que su esposa era particularmente irritable, hasta llegar a la agresividad.

Pero Sara no es la excepción dentro de los pacientes con Huntington, sino que es una más de las personas a las que la enfermedad ha jugado una mala pasada y manifiestan comportamientos antes inexistentes.

La prevalencia de agresividad en las personas con Huntington oscila en un punto alrededor del 22% para las personas no institucionalizadas hasta el 66% en aquellas que están hospitalizadas o en otras instituciones. Es, de hecho, una causa frecuente de que los cuidadores decidan institucionalizar al enfermo (Fisher, Sewell, Brown, & Churchyard, 2015).

La agresividad se caracteriza por la presencia de comportamientos orientados a dañar o amenazar a personas u objetos. Puede ser física o verbal, en ocasiones representando un peligro para el cuidador o el mismo enfermo.

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Particularidades de la agresividad en la enfermedad de Huntington.

Según las limitadas investigaciones que se han realizado sobre este tema, la agresividad es más común en los hombres con Huntington, en la fase leve y moderada de la enfermedad, en las personas con comportamientos obsesivos-compulsivos y en aquellos con depresión grave con ideas de atentar contra su propia vida.

Aunque la agresividad en la enfermedad de Huntington puede darse incluso antes de los síntomas motores, parece existir una mayor prevalencia entre los 6 y 11 años después del inicio de la sintomatología. Entre las manifestaciones más comunes de agresividad están:

  • Golpear a los demás o a sí mismo
  • Respuesta impredecible a los comportamientos de los demás.
  • Respuesta muy intensa a lo que le rodea
  • Gritos
  • Lanzamiento de objetos
  • Lenguaje grosero
  • Arrebatos emocionales
  • Amenazas a los otros

Qué causa la alta prevalencia de agresividad en la enfermedad de Huntington.

La agresividad parece estar mediada en primer término por los cambios que a nivel cerebral provoca la enfermedad, aunque no se ha llegado a encontrar una respuesta definitiva. Más allá de la neurodegeneración, es importante identificar los posibles desencadenantes de los comportamientos agresivos, por ejemplo:

  • Cambios en su rutina.
  • Ruidos externos provocados por la televisión o quienes le rodean
  • Que le interrumpan la realización de una actividad placentera, por ejemplo, ver la tele o un paseo.
  • Un nuevo cuidador
  • Alucinaciones o delirios

La agresividad también puede estar mediada por otros estados emocionales o físicos, como la depresión, sentir dolor, hambre, sed o frustración.

Cómo enfrentar la agresividad en la enfermedad de Huntington.

agresividad en la enfermedad de Huntington

La forma de abordar los síntomas del comportamiento en las enfermedades neurodegenerativas, y en todas en general, tiene dos vertientes, la farmacológica y la no farmacológica. Nosotros comenzaremos por comentaros algunos elementos de los enfoques no farmacológicos que, en nuestra opinión, deben ser los primeros en intentarse.

Mantenerse a salvo: puede parecer evidente, pero es imposible no mencionarlo. Lo primario ante un comportamiento agresivo es mantenerse a salvo el cuidador y el enfermo que puede llegar a atentar contra sí mismo.

Prevención: aprender a identificar qué puede desencadenar comportamientos agresivos en la persona con Huntington nos da un conocimiento valioso con el fin de evitar, en la medida de lo posible, esos desencadenantes. La irritabilidad es el precursor habitual de la agresividad; cuando note que su familiar está particularmente irritable, intente realizar aquellas cosas que sabe le gustan.

La persona puede estar más irritable porque siente dolor o sed, porque la sacaron de su rutina o, como manifestó en una investigación una enferma, sentía su intimidad invadida cuando la cambiaban de ropa las cuidadoras. Hay muchas cosas que pueden hacer más irritable a una persona con Huntington y potencialmente desencadenar un comportamiento agresivo. Algunas son prevenibles, otras, sabemos que no.

Distrae o redirecciona: ya lo mencionamos de forma parcial anteriormente. Cuando surge un comportamiento agresivo, o detecte las señales de que está próximo a ocurrir, intente distraer la atención de su familiar (Arora, 2015).

Mantén la rutina: la rutina aporta seguridad y control. Mantenerla es una buena idea.

Dentro del enfoque farmacológico varios son los medicamentos que se han empleado para el manejo de la agresividad en la enfermedad de Huntington, aunque sus resultados varían de persona a persona y el fármaco que funciona en uno puede no funcionar en otros enfermos.

Los antipsicóticos, como la quetiapina o la olanzapina, son los fármacos más recetados. También se ha empleado en el tratamiento antidepresivos como el citalopram o benzodiacepinas. Todos tienen sus efectos positivos y negativos, de ahí la importancia de usarlos solo bajo una supervisión médica cercana.

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Referencias

Arora, G. (2015). Managing aggression in Huntington’s disease. Disponible en  http://hdsa.org/wp-content/uploads/2015/07/Managing-Aggression-in-HD_Garima-Arora_ver005.pdf

Fisher, C., Sewell, K., Brown, A., & Churchyard, A. (2015). Aggression in Huntington’s disease: A systematic review of rates of aggression and treatment methods. Journal of Huntington’s disease.3(4), 319–32. Disponible en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25575953

Goodman, L. (2015, January 25). Aggression in Huntington’s disease. Recuperado el 12 de junio de 2016 de http://hddrugworks.org/dr-goodmans-blog/aggression-in-huntingtons-disease

5 comentarios en “Agresividad en la enfermedad de Huntington: cuando la enfermedad es más que movimientos anormales.”

  1. Gracias a ti Patricia, comentarios como el tuyo nos siguen animando a dedicar tantas horas a crear contenido que aporte su minúsculo grano de arena. Un saludo!

  2. Mi padre padece esta terrible enfermedad y ha sido demasiado desgastante para mi mamá que es su cuidadora, quien ha sufrido todas las agresiones físicas, verbales, etc. Gracias por su publicación tan rica en contenido que nos dio respuesta a muchas dudas que teníamos, porque no nos explicabamos porque se golpeaba así mismo, por ejemplo. Gracias

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