¿Eres amigo de una persona con alzhéimer? 5 ideas para ayudarle.


Si eres amigo de una persona con alzhéimer y quieres ayudar, comienza conociendo la enfermedad. Comunícate de forma clara y sencilla y apóyate en el pasado.

amigo de una persona con alzhéimer

Cuando la prima Lola iba a visitar a mi abuela yo me alegraba mucho. Ella venía sonriente y llena de buenas intenciones. Nos saludábamos encantadas y yo la llevaba donde mi abuela. El primer contratiempo era ver la mirada alejada de mi abuela. No la reconocía y eso para cualquier persona es impactante, más para la prima Lola, compañera y cómplice de los días de juventud de mi abuela y confidente eterna…eternidad que terminó el alzhéimer, claro está.

Respuesta de ese primer obstáculo comenzaba por las preguntas habituales ¿Cómo estás? ¿Estás comiendo bien? ¿Cómo está la Sarita? Todo eso con una sonrisa perenne y exagerada. Después de acabarse los lugares comunes, esencialmente porque mi abuela solo contestaba con un “bien”, comenzaban las miradas al vacío, los silencios alargados, las preguntas dirigidas a mí que dejaban totalmente a mi abuela fuera de la conversación.

La prima Lola quería ayudar, no tengo dudas, solo que no sabía cómo. Todo terminaba con una justificación dudosa sobre responsabilidades pendientes que reclamaban su presencia. La prima Lola se iba, mi abuela quedaba y lo mucho que pudo haber hecho por ella su prima no se concretó ¿Qué podía haber hecho? Pues aquí te damos cincos consejos por si tienes cerca a un amigo con alzhéimer y no sabes qué hacer cuando lo visitas.

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Cinco formas de ayudar si eres amigo de una persona con alzhéimer.

Conoce la enfermedad: por ahí puedes empezar, conoce en realidad qué significa la enfermedad de Alzheimer, comprende que los comportamientos de tu amigo/a responden a una enfermedad, que en su cerebro están muriendo neuronas, que por mucho que tú le expliques su lógica ya no es tú lógica. Creemos que una buena forma de comenzar  a entender la enfermedad es leer el artículo “La enfermedad de Alzheimer explicada para todos

Dale a la persona el tiempo y el espacio que necesita: ¡qué mal manejamos los seres humanos el silencio compartido! Tu amigo/a, debido a la enfermedad, tiene problemas significativos en la velocidad con la que procesa la información. Dale tiempo, no intentes responder todo por él ni realizar las acciones que él/ella todavía puede hacer por sí mismo. Este punto es muy importante porque estarás ayudando a conservar su autonomía por el mayor tiempo posible.

Ayuda, pero lo justo: esta idea parece que se contrapone a la anterior pero no es así. La ayuda que des a tu amigo/a, ya sea en una conversación cotidiana o en una actividad determinada, debe ser suficiente para que logre hacer lo que por sí mismo aún puede. He visto escenas en que se le pregunta a un enfermo una y otra vez: “¿Cómo me llamo yo?” Si a la primera no lo dice es bastante evidente que no lo recuerda. No insista sobre aquello que ya su amiga/o no puede hacer. Aprenda a interpretar las señales extraverbales que indican que algo ya no está a su alcance.


Comunícate de forma clara y precisa: lamentablemente ya pasaron los tiempos de largas conversaciones en que prácticamente os interrumpíais el uno al otro para hablar. Ahora a tu amiga/a hay que ofrecerle un lenguaje claro, sencillo. Las preguntas es mejor que puedan responderse con un simple monosílabo (¿Tienes frío?) o que limiten las opciones de respuesta, por ejemplo: ¿Quieres cocido o filete para comer? En lugar de ¿qué quieres para comer?

Habla del pasado: en la enfermedad de Alzheimer lo más común, al menos en las primeras fases de la enfermedad (sobre esas fases puedes aprender aquí) es que la persona recuerde más el pasado que los eventos recientes. En el pasado se siente segura. Habla de ese pasado compartido mientras veas que le resulta familiar y agradable. Incluso puedes llevar fotos o vídeos antiguos para rememorar juntas los tiempos pasados. Harás que tu amigo/a pase un momento agradable y seguro tú también.

Estos son solo 5 consejos, existen muchas más estrategias para hacer que la relación con una persona con alzhéimer se adapte a las nuevas circunstancias. Recuerda que llegado un punto tu amigo ya no podrá moverse ni hablar, pero en esos momentos tú aún puedes ayudarle. Una sonrisa, una caricia, sustituirán las antiguas conversaciones. No es lo mismo; puede llegar a ser desgarrador, lo sabemos, pero ayuda.

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