Encefalopatía hepática síntomas, causas, tratamiento y prevención.


La persona con encefalopatía hepática puede mostrarse somnolienta, incapaz de concentrar la atención y con marcados cambios de personalidad. De base siempre existe una enfermedad hepática avanzada y generalmente un factor precipitante, como una infección.

encefalopatía hepática

Cuando Alberto (pseudónimo de un caso real) recibió tratamiento ya era muy tarde, su enfermedad hepática estaba muy avanzada.

Curiosamente, lo que llamó la atención no fue su color de piel, ni que se quejara de dolor en el abdomen, lo que en realidad llamó la atención fue su cambio de comportamiento.

De ser una persona muy habladora y sociable, pasó a apenas querer hablar con nadie, a tener un aspecto descuidado y a decir cosas que a los demás nos parecía un poco fuera de lugar.

Esa fue la causa de que en realidad se decidieran a llevarlo al médico, que con solo una analítica pudo comprobar que Alberto era un caso grave de enfermedad hepática.

Alberto es un caso de encefalopatía hepática, una condición que se manifiesta por el deterioro del funcionamiento cerebral causado por la disfunción del hígado.

Cuando este órgano no funciona adecuadamente por un tiempo prolongado, muchas sustancias tóxicas circulan por el torrente sanguíneo, logran llegar al cerebro, atravesar una barrera hematoencefálica débil y  resultar tóxicas.

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¿Qué es la encefalopatía hepática?

Ya algo adelantamos, pero ahora te damos más detalles. Seguramente sabes que el hígado es como el aspirador interno, es decir, limpia nuestro organismo de toxinas que producimos de forma natural y de otras que nos introducimos de forma voluntaria, como el alcohol (así de listos somos los seres humanos).

Cuando el hígado deja de funcionar bien, todas esas toxinas que no elimina, llegan al torrente sanguíneo y de ahí al cerebro. En especial hay una sustancia que resulta nociva al cerebro, el amoniaco, una de las causas fundamentales de la encefalopatía hepática.

Cuando el cerebro comienza a ser intoxicado se producen síntomas que varían en intensidad dependiendo del grado de gravedad de la encefalopatía hepática. En algunas personas se puede manifestar como cierta falta de atención y somnolencia diurna, mientras en otros llega hasta producir coma.

Causas de la encefalopatía hepática

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La encefalopatía hepática se da en personas con enfermedades hepáticas muy avanzadas, que llevan muchos años de evolución incluso sin ellos saberlo, como el caso de Alberto que ya comentamos arriba. Tres condiciones fundamentales cursan con encefalopatía hepática:

  • La insuficiencia hepática aguda grave, también llamada hepatitis fulminante.
  • Cirrosis hepática, que es la consecuencia de una enfermedad hepática sin tratar. Tiene entre sus causas fundamentales alcoholismo y hepatitis viral C.
  • Pacientes con derivación portosistémica: ocurre debido a la disfunción en el funcionamiento del hígado. En el enfermo se crean nuevas venas que no pasan por este órgano y no permiten limpiar la sangre de toxinas.

Las anteriores son condiciones en que es común que aparezca la encefalopatía hepática, sin embargo, muchas personas con cirrosis o derivación portosistémica no llegan a experimentar esta alteración ¿Qué más hace falta?

Pues sucede que en la mayoría de los casos existe un factor precipitante, una alteración puntual que provoca que se desencadene la encefalopatía hepática. Entre las condiciones que más comúnmente llevan a que surja la encefalopatía hepática como complicación están:

  • Infecciones como la neumonía
  • Sangrado en el intestino
  • Sobredosis de diuréticos empleados en el tratamiento de la enfermedad hepática
  • Trastorno electrolítico
  • Estreñimiento

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Síntomas de la encefalopatía hepática

encefalopatía hepática

Al inicio los síntomas pueden ser tan leves que no pueden ser detectados en exámenes de rutina. Es lo que se denomina encefalopatía hepática mínima, que puede afectar entre el 15% y el 30% de las personas con cirrosis.

Sin embargo, aunque en visitas normales al médico estos déficits no puedan ser detectados, sí se ha comprobado que tienen un impacto importante en la vida de la persona. Si se aplican pruebas neuropsicológicas especializadas, se podrá encontrar que los enfermos tienen:

  • Alteraciones en la atención, que les dificulta estar mucho tiempo centrado en una misma tarea.
  • Déficits en la memoria de trabajo, es decir, problemas para almacenar información que va a utilizar de inmediato, como cuando haces una operación matemática o te dejan un mensaje que después debes trasmitir a otra persona.
  • Menor velocidad para procesar la información y para responder a los estímulos del entorno.

Cuando la encefalopatía hepática avanza los síntomas van siendo más evidentes y entonces el enfermo y sus familiares podrás ser testigos de:

  • Apatía, no muestra interés por hacer nada ni por conversar con nadie
  • Irritabilidad, cualquier cosa puede despertar una queja
  • Desinhibición, el enfermo hace cosas que no le eran características
  • Alteraciones del ciclo sueño vigilia, con un predominio de somnolencia diurna. En casos extremos le puede resultar difícil mantenerse despierto
  • Desorientación: el enfermo puede no saber dónde está ni qué día de la semana es.
  • Habla lenta
  • Delirium: en casos avanzados, sobre todo relacionados con la hepatitis fulminante, la persona puede llegar a un cuadro de delirium, que se manifiesta en una agitación extrema y la incapacidad de mantener centrada la atención. Si quieres leer más sobre el delirium, no dejes de leer:

Delirium o síndrome confusional agudo: todo lo que necesitas saber.

Otros síntomas típicos de la encefalopatía hepática de moderada a avanzada son:

  • Un aliento característico, llamado aliento hepático, que algunos describen como de hongos.
  • Asterixis o flapping tremor, un signo muy común: el enfermo tiene incapacidad para mantener el tono muscular y eso produce relajación involuntaria de los músculos. Se puede notar en las manos; en posiciones que deben estar contraídas tienen unos movimientos hacia dentro que semejan los aleteos de una mariposa.
  • Poca expresividad facial
  • Lentitud de movimiento
  • Rigidez de movimientos
  • Temblores semejantes a los que ocurren en la enfermedad de Parkinson.

El extremo de las consecuencias de la encefalopatía hepática es el coma.

Encefalopatía hepática: tratamiento

Detectándose a tiempo, la mayoría de los casos de encefalopatía hepática tienen solución y se logra revertir el daño ocasionado al cerebro. Generalmente el enfermo logra recuperar su funcionamiento mental normal.

El tratamiento pasa inevitablemente por identificar el factor que desencadenó la encefalopatía hepática, por ejemplo, si es una infección, tratar con antibióticos, si es un sangrado en el intestino, detenerlo.

Se estima que hasta el 90% de los casos logra resolverse por esta vía.

La primera opción de tratamiento farmacológico, además de lo expuesto en el párrafo anterior, generalmente es un fármaco llamado lactulosa, que también se emplea en el tratamiento del estreñimiento y que ayuda a disminuir los altos niveles de amoniaco.

En los casos en que la lactulosa no funcione o no pueda ser empleada en una persona particular, se suele usar un antibiótico denominado rifaximina.

Este último, la rifaximina, también se emplea como complemento junto a la lactulosa para evitar nuevos episodios de encefalopatía hepática. De hecho, debido al alto riesgo de que vuelva a ocurrir una vez ya ha ocurrido, muchos médicos optan por mantener indefinidamente el tratamiento con lactulosa.

Otras medidas pueden ser contempladas dependiendo de cada caso particular. Por ejemplo, la tasa de desnutrición y pérdida de masa muscular entre las personas con cirrosis es muy alta. Se ha constatado que la pérdida extrema de masa muscular es un factor de riesgo importante para la ocurrencia de encefalopatía hepática.

También sucede lo contrario, que la persona puede estar ingiriendo cantidades nocivas de proteínas en la dieta, lo que deberá reducir. Los profesionales que atienden al enfermo posiblemente harán recomendaciones muy precisas sobre las pautas que debe seguir en su alimentación.

¿Se puede prevenir la encefalopatía hepática?

Mantener bajo control la enfermedad hepática es la conducta clave para prevenir nuevos episodios de encefalopatía hepática. Sin ignorar, claro, los factores precipitantes, muchos de los cuales pueden ser evitados, o al menos disminuir el riesgo de ocurrencia.

No tomar alcohol, mantener una dieta adecuada, seguir la prescripción médica si tiene ya establecida una, son claves para mantener alejados nuevos episodios de encefalopatía hepática.

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Referencias

Cortés, L., & Córdoba, J. (2013). Encefalopatía hepática. In HÍGADO. Disponible en http://www.aegastro.es/sites/default/files/archivos/ayudas-practicas/63_Encefalopatia_hepatica.pdf

Hepatic Encephalopathy in Chronic Liver Disease: 2014 Practice Guideline by the European Association for the Study of the Liver and the American Association for the Study of Liver Diseases. J Hepatol (2014), http://dx.doi.org/10.1016/j.jhep.2014.05.042

University of Maryland Medical Center (UMMC. (1997). Encefalopatía hepática Disponible en http://umm.edu/health/medical/spanishency/articles/encefalopatia-hepatica

Wijdicks, E. F. M. (2016). Hepatic Encephalopathy. New England Journal of Medicine375(17), 1660–1670. doi:10.1056/nejmra1600561

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