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No lo dudes, estos síntomas deberían hacerte ir al neurólogo


Algunos síntomas neurológicos pueden responder a condiciones benignas mientras otros, más graves, de detectarse a tiempo tienen consecuencias limitadas. La mejor opción siempre es saber cuándo algo merece atención médica, en este caso de un neurólogo.

síntomas neurológicos

Algunos síntomas son evidentes y requieren una atención tan urgente que nadie duda que hay que ir al médico, por ejemplo, en casos de intenso dolor de cabeza acompañado por alteraciones de la sensibilidad y la simetría facial.

Otros síntomas, sin embargo, pueden pasar desapercibidos y, aun notándose, justificarse con las razones más peregrinas; empezando por el estrés, ese saco donde todo cabe.

Hoy hablaremos de algunos síntomas que todos podemos experimentar, que detrás tienen razones más o menos benignas, pero que en todo caso bien merecen que un neurólogo les dé una ojeada.

Síntomas neurológicos que merecen una visita al médico

Dolores de cabeza intensos y repentinos

Están los dolores de cabeza de toda la vida, esos que nos dan después de una resaca o al final de una tarde en que apenas hemos probado bocado. Esos la mayoría los hemos experimentado.

Pero cuando esos dolores de cabeza o cefaleas comienzan a ser frecuentes, apareciendo desde la mañana, cuando el dolor es muy intenso y se acompaña de otros síntomas como vómitos, mareos, cambios de visión y hasta convulsiones, entonces no se puede dudar de que hay que ver un neurólogo.

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Adormecimientos, pérdida de sensibilidad y hormigueos en una parte del cuerpo

Síntomas que si son leves pueden pasar desapercibidos y aunque en ocasiones responden a alteraciones vasculares, otras están diciendo que algo no anda bien con nuestro sistema nervioso.

Si ese adormecimiento es continuo y ocurre en un solo lado del cuerpo, si se pierde la sensibilidad al dolor y a la temperatura, entonces es mejor hacer la visita al médico. Si ocurre de forma repentina y muy marcada, entonces ir a urgencias es la mejor elección.

Pérdida abrupta de la visión o de un campo de visión

Que mientras pasan los años nuestra vista no es la misma eso es casi universal. Pero que repentinamente pierdas la visión o simplemente comiences a ver solo la mitad de lo que tienes delante, ya eso califica para que te vea el neurólogo, ¡de urgencias!

Temblor en las extremidades

Si el temblor que experimentas se da a menudo, no tiene justificación aparente y se da en una sola parte del cuerpo, hay que hacérselo mirar. Enfermedades como el párkinson comienza a manifestarse de esa forma.

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Debilidad muscular

Si cuando vas a agarrar sientes debilidad en la mano, si al caminar también sientes los músculos débiles, al punto de tropezarte a menudo porque el tobillo sencillamente se dobla, si incluso para lavarte la cabeza te supone un esfuerzo mantener los brazos en alto, entonces no lo dudes, ve al neurólogo.

Convulsiones

Las convulsiones como las que padecen las personas con epilepsia pueden ser tan aparatosas como lo muestra la tele, pero también, y de una manera más real, pasar casi desapercibidas, como una mirada perdida sin alteraciones motoras.

Las convulsiones son más comunes de lo que creemos y todas merecen atención médica.

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Desorientación en lugares familiares

Si te desorientas a menudo en un trayecto que has hecho una y otra vez, por ejemplo, de la casa al súper, concerta cita con el neurólogo. Si en algún momento llegas a no saber dónde estás ¡reserva la cita ahora mismo!

Cambios marcados de personalidad

Este síntoma es de esos que las personas tienden a justificar con cualquier cosa menos con una enfermedad.

Sin embargo, detrás de cambios radicales de personalidad puede haber serias enfermedades neurológicas, como la demencia frontotemporal que suele aparecer en la edad media de la vida.

Si de ser alguien “normal” (con todo lo anormal que implica el término) ahora escandaliza con sus comentarios, no logra controlar sus impulsos y descuida su apariencia, más que criticar hay que ayudar y llevarlo al neurólogo.

Lo mismo pasa si de forma radical se muestra apático, como embotado y con dificultades para realizar tareas que antes hacía con relativa facilidad. Estos síntomas seguramente hagan que en primer lugar vea al psiquiatra, que determinará si es competencia suya, del neurólogo o de ambos.

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Fuentes y referencias

David Myland Kaufman (2008): Neurología clínica para psiquiatras.

University of Utah: Should You See a Neurologist? En https://healthcare.utah.edu/neurosciences/neurology/neurologist.php

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