Principales consecuencias neurológicas de la anemia


El déficit de hemoglobina en sangre puede causar una gran cantidad de alteraciones neurológicas asociadas a distintos síndromes subyacentes.

consecuencias neurológicas de la anemia

La anemia es uno de las enfermedades más comunes en el mundo, definida como la disminución de la hemoglobina presente en sangre.

Este fenómeno puede ser causado tantas condiciones, que se ha hecho necesario subclasificar cada una de las anemias en función de los síntomas y signos más comunes durante su presentación clínica.

A continuación se hará una revisión sobre las principales consecuencias neurológicas de algunas de las anemias más comunes y llamativas en la actualidad.

Se trata de la anemia ferropénica, la megaloblástica y una variante poco común conocida como síndrome de Fanconi.

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¿Qué es la anemia?

Se define como disminución en la cantidad normal de hemoglobina en la sangre. Esta es una proteína especializada en el transporte de oxígeno y es muy abundante en los eritrocitos o glóbulos rojos. Estas componen el grupo celular más numeroso de la sangre y su principal función es transportar la hemoglobina.

El oxígeno es necesario para que las células puedan obtener energía a partir de los macronutrientes, especialmente de los lípidos y los carbohidratos. Sin oxígeno, las células no pueden producir la suficiente cantidad de energía química para poder sobrevivir, por lo que la consecuencia más directa es la muerte celular.

Los síntomas generales en estos pacientes incluyen debilidad, fatiga, intolerancia al ejercicio y palidez cutánea.

Consecuencias neurológicas de la anemia ferropénica

Se trata de la más común de este grupo de enfermedades y es causada por déficit de hierro, un componente imprescindible en la síntesis de hemoglobina. Suele afectar a pacientes con dietas estrictas como los vegetarianos y en desnutridos graves.

Algunos pacientes suelen presentar alteraciones comportamentales graves y discapacitantes. Las más comunes incluyen la necesidad compulsiva de ingerir tierra (lo cual ocurre por causas desconocidas) y movimientos corporales anómalos, especialmente de los miembros inferiores. Esta afección se conoce como el síndrome de piernas inquietas.

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Anemia megaloblástica

complicaciones neurológicas por déficit de vitamina B12

Está causada por la deficiencia de vitamina B12 o de ácido fólico. Ambos son elementos imprescindibles para la síntesis de ADN, por lo que los síntomas suelen expandirse a otros órganos y sistemas y no solo provocar alteraciones en los eritrocitos.

Raramente es causada por desnutrición o dietas especiales, ya que ambos compuestos se encuentran ampliamente distribuidos en la naturaleza.

Generalmente el proceso subyacente es un problema de mala absorción derivado de afecciones gástricas (generalmente causadas por gastritis autoinmune). Las parasitosis intestinales, la celiaquía y las gastrectomías también son causas frecuentes.

Las consecuencias neurológicas incluyen afección directa de la médula espinal (debido a un proceso degenerativo de las neuronas que ahí se encuentran) que se relaciona con alteraciones sensitivas y motoras. Por otro lado, las alteraciones mentales como confusión, apatía y somnolencia son comunes.

Por último, el compromiso de la calidad visual se produce debido a un proceso denominado “neuropatía óptica”, cuyo mecanismo patogénico subyacente se relaciona con la degeneración de las neuronas de la médula espinal. La diferencia entre ambos procesos es la ubicación de las estructuras nerviosas.

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Anemia de Fanconi

‘Monocitos y dos glóbulos rojos’ por la Universidad de Edimburgo. Crédito: Universidad de Edimburgo. CC BY-NC

Se trata de una anemia por déficit de producción, en la cual la médula ósea (la cavidad interna de los huesos, el lugar en el que se producen todas las células de la sangre) se encuentra afectada por un defecto genético que compromete la producción de varias líneas celulares de la sangre.

Es por ello que también se asocia a disminución de las células del sistema inmunitario (glóbulos blancos) y plaquetas (encargadas de la coagulación).

Como todas estas células están disminuidas, el sistema nervioso es especialmente susceptible de sufrir infecciones graves. Estas pueden incluir las meningitis, los abscesos cerebrales o las infecciones parasitarias como la toxoplasmosis, producida por el parásito Toxoplasma gondii.

En este caso, la función del sistema inmunitario también se ve comprometida debido a la poca cantidad de oxígeno que poseen dichas células debido a la anemia subyacente.

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Fuentes y referencias:

Longo DL, Fauci AS, Kasper DL, Hauser SL, Jameson JL, Loscalzo J, editores. Harrison principios de medicina interna. Vol 2. 18a ed. México: McGraw‐Hill; 2012.

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