Si estás bajo tratamiento para el párkinson, estas son algunas interacciones farmacológicas que debes evitar


Los medicamentos para tratar la enfermedad de Parkinson ayudan a aliviar la compleja sintomatología de la enfermedad, pero hay que estar atentos a posibles interacciones farmacológicas que pueden limitar su beneficio o incluso, llevar a nuevas complicaciones.

medicamentos para tratar la enfermedad de Parkinson

El uso en estos pacientes de medicamentos para el control de la enfermedad de base (Parkinson), además de otros fármacos que pueden ser necesarios para tratar otras afecciones, puede crear un conflicto de intereses, donde los riesgos llegan a superar los beneficios en algunas ocasiones.

En este artículo mencionaremos las interacciones farmacológicas que pueden surgir en personas con párkinson que además deben recibir tratamiento para otras condiciones médicas comunes.

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En pacientes con parkinson e hipertensión arterial

En la hipertensión arterial, los diuréticos son considerados como fármacos de primera línea, pero el uso combinado de la hidroclorotiazida con la amantadina puede generar complicaciones.

Al asociar ambos medicamentos, puede aumentar el efecto de la amantadina, así como sus reacciones adversas: náuseas, vértigos, caídas de la tensión arterial ante los cambios bruscos de posición, irritación ocular, intolerancia a la luz o fotofobia, insomnio, convulsiones, depresión, etc.

El empleo de la hidroclorotiazida, combinada con la levodopa y benserazida, o el uso de la hidroclorotiazida, clortalidona o indapamida con levodopa asociada a benserazida y entacapona puede aumentar el efecto hipotensor de estos fármacos, o conducir a la caída de la tensión arterial ante los cambios bruscos de posición (hipotensión ortostática).

La bromocriptina o la cabergolina también pueden aumentar el efecto hipotensor de la hidroclorotiazida, mientras que la indapamida puede agravar los efectos indeseados de la amantadina.

El uso conjunto de la indapamida con la levodopa asociada a la benserazida puede aumentar el efecto hipotensor y la hipotensión ortostática.

La furosemida combinada con la amantadina puede generar cambios electrocardiográficos (prolongación del segmento QT, arritmias), así como aumento de la hipotensión cuando se combina con la levodopa asociada con benserazida o entacapona.

Estas últimas, en combinación con la espironolactona, puede también intensificar la bajada de tensión arterial y el riesgo de hipotensión ortostática.

El efecto hipotensor de los antihipertensivos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o IECA (captopril, enalapril, benazepril), se puede ver potenciado por antiparkinsonianos como la bromocriptina y cabergolina.

Estos pacientes también podrán sufrir hipotensión ortostática y por consiguiente, el riesgo de accidentes como las caídas.

Los antagonistas de los canales de calcio (nifedipina, amlodipina, verapamilo, diltiazem) cuando se combinan con la levodopa asociada a la benserazida pueden provocar alteraciones de la transmisión sináptica, mientras que su asociación con la bromocriptina puede aumentar su efecto hipotensor.

Fármacos como la nifedipina, verapamilo y el diltiazem, cuando se consumen junto al ropinirol, pueden provocar la diminución de la frecuencia cardiaca, hipotensión marcada y arritmias.

En los pacientes que consumen antagonistas de los receptores β adrenérgicos (propranolol, metoprolol) junto con selegilina se puede generar una disminución de la frecuencia cardiaca.

En los pacientes que toman levodopa, la respuesta a esta se ve reducida cuando se administra la α-metildopa, así como arritmia cardíaca cuando se combina con la guanetidina.

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En pacientes con afecciones urológicas

En las afecciones vesicales la indicación de medicamentos anticolinérgicos puede afectar o empeorar la actividad cognitiva de estos pacientes, así como provocar estreñimiento o disminución de la actividad de los antiparkinsonianos.

En casos de disfunción eréctil la administración del Sildenafil es uno de los tratamientos que se puede indicar, siempre y cuando se logre controlar el efecto hipotensor que se puede generar cuando se consumen algunos de los agonistas de la dopamina.

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En pacientes con enfermedades gastrointestinales

Imagen creada con información de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

Se debe evitar el uso de la metoclopramida (antagonista dopaminérgico) pues interfiere en la acción de la levodopa y disminuye la eficacia de la pergolida. El consumo de la metoclopramida y los antiácidos también aumentan la absorción intestinal de levodopa.

Resulta más beneficioso el empleo en estos pacientes de la domperidona, pues presenta efecto gastrointestinal similar pero la barrera hematoencefálica limita su paso al sistema nervioso central.

En estos pacientes, por lo general, aumentará el vaciamiento gástrico y por consiguiente aumentará ligeramente la biodisponibilidad de la levodopa.

Los pacientes que consumen trihexifenidilo deben prestar especial cuidado al consumo de metoclopramida y domperidona, pues pueden intensificar su efecto.

Cuando se consume el pramipexol con la cimetidina, al igual que con la amantadina, puede ocurrir una disminución de su excreción urinaria.

En pacientes con alteraciones psiquiátricas

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Imagen creada con información de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

En los pacientes que esté indicado el tratamiento con selegilina está contraindicado el tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS (fluoxetine, sertraline), debido al riesgo de que aparezca un síndrome serotoninérgico o de un cuadro hipertensivo.

En los casos que sea necesario, se recomendará la suspensión previa de la seligilina por algunas semanas, las cuales variarán en dependencia del tratamiento que se desee poner.

Los antidepresivos tricíclicos también se deben usar con precaución en los pacientes que consuman selegilina, dado que estos pueden bloquear su efecto.

La entacapona no se debe combinar con la tranilcipromina, ni la levodopa con otros inhibidores de la MAO, pues puede aumentar el efecto antiparkinsoniano.

En algunos casos se ha recogido el antecedente de cuadros hipertensivos y aumento importante de la temperatura (hiperpirexia).

Si a un paciente que consume amantadina o budipina se le diagnostica demencia, se debe evitar indicar la memantina, ya que puede provocar riesgo de alteraciones cardiovasculares con manifestaciones electrocardiográficas.

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Cuando el paciente es sometido a cirugía

Durante la consulta de anestesia deberá exponer al especialista todos los medicamentos que consume para compensar las enfermedades de base, en este caso específicamente los indicados para el control de la enfermedad de Parkinson.

Esto se debe principalmente a que existen algunos anestésicos que pueden provocar interacciones con el tratamiento antiparkinsoniano. Tal es el caso del aumento de las taquiarritmias secundarias a las catecolaminas con levodopa y halotano.

La ketamina se usará con precaución en los pacientes que consumen levodopa.

Otras posibles interacciones que se deben conocer

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Imagen creada con información de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria.

Cuando se administra la vitamina B6 (piridoxina) en pacientes que consumen levodopa puede ocurrir la disminución del efecto antiparkinsoniano.

El efecto del antialérgico mequitazina disminuye en los pacientes que consumen levodopa.

Los fármacos indicados para elevar los niveles de hierro pueden disminuir la absorción de la levodopa.

Los pacientes que toman la bromocriptina y la cabergolina deben tener especial cuidado a la hora de consumir antibióticos del tipo macrólido (eritromicina), pues pueden elevar los niveles de este último, incluso provocar toxicidad.

Si el paciente toma amantadina debe evitar el consumo de trimetropín, pues puede reducirse el aclaramiento del antiparkinsoniano y generar toxicidad.

Los niveles de ropinirol se pueden ver elevados en los pacientes que consumen dosis altas de estrógeno (como terapia hormonal sustitutiva), antibióticos como el ciprofloxacino y el antidepresivo fluvoxamina.

La flunarizina se debe evitar pues puede generar cuadros de parkinsonismo o agravar los síntomas de la enfermedad de Parkinson, secundario al bloqueo de receptores dopaminérgicos (D2).

Si consume levodopa y padece de epilepsia, tenga en cuenta que los medicamentos antiepilépticos pueden reducir su efecto.

Recomendaciones para evitar efectos indeseados con las terapias farmacológicas

  • No consuma medicamentos sin previa prescripción médica.
  • Una vez en consulta, si no se encuentra con su médico de cabecera, exponga al especialista el nombre y la dosis de todos los fármacos que consume habitualmente.
  • Si se le indica un nuevo medicamento y comienza a presentar síntomas diferentes a los que manifestaba anteriormente o persisten o aumentan de alguno de los que ya tenía, no dude en acudir lo antes posible a su médico.

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Fuentes y referencias

  1. Bitner A, Zalewski P, Klawe JJ,  Newton JL. Drug Interactions in Parkinson’s Disease: Safety of Pharmacotherapy for Arterial Hypertension. Drugs Real World Outcomes. 2015 Mar; 2(1): 1–12. Published online 2015 Jan 27. doi:  10.1007/s40801-015-0008-7. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4883207/
  2. W.H.Jost, C.Brück. Drug interactions in the treatment of Parkinson’s disease. J Neurol (2002) 249 [Suppl 3]: III/24–III/29. DOI 10.1007/s00415-002-1305-0. Disponible en: https://www.researchgate.net/profile/Wolfgang_Jost/publication/10954733_Drug_interactions_in_the_treatment_of_Parkinson%27s_disease/links/55b6369e08ae9289a08aadb1.pdf
  3. Alonso A, Luquin R, García P, Burguera J.A., Campos V, et all. Agonistas dopaminérgicos en la enfermedad de ParkinsonDopaminergic agonists in Parkinson’s disease. Neurología. Volume 29, Issue 4, May 2014, Pages 230-241. https://doi.org/10.1016/j.nrl.2011.04.012. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213485311002246

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