Neuronas sensoriales: estructuras diversas y muy especializadas


Las neuronas sensoriales se distribuyen por todo el cuerpo y adquieren formas y funcionamiento distinto dependiendo de la zona y el estímulo que deben captar.

neuronas sensoriales

Sentimos el mundo gracias en buena medida a las neuronas sensoriales. Crédito de imagen: «sensory neuron from an adult DRG» por Isabella Gavazzi. CC BY

La visión, el dolor, el olfato, la temperatura e inclusive la presión o el tacto son sensaciones muy particulares que el cerebro interpreta como simples impulsos eléctricos.

Sin embargo, sería imposible discernir uno de otro si no existiese algún filtro que condujera dichos estímulos a una región determinada del sistema nervioso central.

Es por ello que existen receptores o neuronas sensoriales especializadas en captar dicha información y transmitirla a través de vías nerviosas específicas hacia una región del cerebro capaz de entender y elaborar una respuesta para ese estímulo inicial.

Es sobre la variedad de estructuras sensoriales especializadas y sus principales funciones de lo que hablaremos a continuación.

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¿Cuál es la función exacta de las neuronas sensoriales?

Se encargan de llevar o transmitir información desde cualquier lugar (externo o interno) hacia el sistema nervioso central.

A pesar de que todas las neuronas sensitivas pueden captar señales diversas, hay algunas células con terminaciones nerviosas tan especializadas que son especialmente sensibles a un determinado tipo de estímulo.

Ese es el caso de, por ejemplo, aquellas estructuras especializadas de la piel encargadas de la captación de la presión y vibración.

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¿De dónde puede provenir la información captada?

También “sentimos” muchas estructuras internas, como el tubo digestivo.

Esta puede originarse a nivel externo e interno. Aquellos producidos a nivel externo se corresponden con los sentidos generales (como la temperatura y el dolor) y los sentidos especiales (visión, olfato, audición y otros).

Por otro lado, los que se producen internamente incluyen aquellos originados en las vísceras (como el tubo digestivo y ciertos órganos abdominales) y aquellos provenientes de órganos estratégicos que permiten informar al cerebro sobre la situación del cuerpo respecto al espacio en el que se encuentra (por ejemplo, pequeñas neuronas en el oído medio, los músculos y articulaciones).

A continuación se presentará una revisión sobre los sentidos generales y los especiales.

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Los sentidos generales

Las neuronas sensoriales hacen posible que hablemos de frío y de calor.

Estos corresponden a la sensación de dolor, tacto, presión y temperatura, principalmente. Como se describió en el apartado anterior, existen estructuras especializadas capaces de captar ciertos estímulos de manera más eficiente.

Por ejemplo, algunas neuronas contienen los llamados corpúsculos de Meissner, unas estructuras cutáneas capaces de transmitir información derivada de la presión, el calor y el dolor. Los órganos de Ruffini detectan la presión profunda y el estiramiento.

También existen los famosos corpúsculos de Pacinni o cuerpos lamelados, que detectan la presión profunda y las vibraciones. Finalmente destacan los cuerpos de Krause que transmiten la presión ligera y la vibración de baja frecuencia.

Todas estas estructuras con nombres propios no son más que terminaciones nerviosas dispuestas de una manera muy particular y en estrecha relación con el tejido conectivo circundante de la piel.

Este aspecto, en conjunto con la ubicación profunda o superficial que presentan en la dermis humana, permite hacer la distinción microscópica de cada uno de ellos.

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Los sentidos especiales

neuronas sensoriales oido

El oído interno es un órgano tridimensional perfectamente organizado, una auténtica obra de ingeniería.

Las neuronas sensoriales especializadas poseen mecanismos de funcionamiento algo complejos, especialmente el de la visión y la audición.

Por poner un ejemplo, las neuronas que conforman al nervio óptico se distribuyen en la porción más interna de la retina, el tejido de la visión ubicado en el globo ocular.

En este caso, se producen una gran cantidad de complejas reacciones bioquímicas que involucran el procesamiento de sustancias pigmentadas (coloreadas) y la producción de moléculas especiales capaces de estimular las fibras del nervio óptico.

Esto, por supuesto, siempre se produce en respuesta a un estímulo visual mediante la captación de rayos de luz que penetren directamente a través de la pupila.

El caso del oído destaca por ser una auténtica obra de ingeniería. El oído interno es un órgano tridimensional perfectamente organizado, de tal manera que puede captar ligeros movimientos en cualquier ángulo (lo cual permite que participe de manera vital en el mantenimiento del equilibrio) y también puede captar información auditiva originalmente transmitida vía mecánica a lo largo del oído externo y medio.

Todos estos aspectos son llevados a cabo gracias a la colaboración de millones de neuronas sensoriales que trabajan de manera conjunta para enviar los impulsos eléctricos específicos (tanto en frecuencia como en intensidad) hacia el sistema nervioso, el cual los interpreta adecuadamente.

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Fuentes y referencias:

Arthur C. Guyton, John E Hall. Tratado de Fisiología Médica. 12a Ed. Ed. Elsevier. Barcelona (2011).

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