Acatisia, un efecto adverso medicamentoso que puede ser peligroso

Acatisia, un efecto adverso medicamentoso que puede ser peligroso

El consumo de antipsicóticos y otros fármacos pueden provocar acatisia, un problema neuropsiquiátrico que puede ser peligroso si no se controla tempranamente.

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La intranquilidad o inquietud dada por la incapacidad de quedarse quieto es un efecto adverso de ciertos tratamientos, especialmente en pacientes que sufren de psicosis y/o depresión.

Está especialmente vinculado con la presencia de dopamina en el cerebro, y puede presentarse en cualquier momento del tratamiento, aunque es más común en fases iniciales o luego de un aumento de la dosis.

Este puede provocar problemas como el abandono del tratamiento o inclusive, un empeoramiento de los síntomas, por lo que el contacto con el médico tratante es fundamental para alcanzar el éxito terapéutico. Es sobre la acatisia y sus particularidades de lo que hablaremos en este artículo. 

¿Qué tan frecuente es esta condición?

Se trata de un trastorno sumamente común, siendo uno de los efectos adversos más conocidos del tratamiento psiquiátrico. Algunos estudios sugieren que la incidencia de este fenómeno es mayor en las mujeres, y puede aparecer en cualquier momento de la terapia.

¿Cuáles son los factores de riesgo para el desarrollo de esta enfermedad?

El desarrollo de acatisia generalmente se desencadena luego del tratamiento con neurolépticos, un grupo de fármacos destinados al tratamiento de los trastornos psicóticos. Además, el uso de antidepresivos (especialmente aquellos llamados tricíclicos, como la amitriptilina y nortriptilina) también pueden provocar estos síntomas.

Otro factor que pudiese estar relacionado con esta entidad es la adicción al tabaco, el cual, según algunos estudios, pudiese predisponer a los pacientes a desarrollar acatisia más fácilmente.

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¿Cuál es el mecanismo molecular de la acatisia?

Es evidente que la causa real de este problema está relacionado con el mecanismo de acción de los medicamentos que desencadenan el cuadro.

Por ejemplo, en el caso de los neurolépticos, existe un bloqueo de receptores dopaminérgicos en el sistema nervioso central, lo cual ocasiona el alivio significativo de los síntomas psicóticos pero, a su vez, ocasiona efectos adversos.

Los receptores son simples proteínas generalmente ancladas a la membrana de una célula. En el caso de las neuronas, estos son abundantes en las zonas de sinapsis (punto de comunicación entre dos o más neuronas) por lo que existen receptores presinápticos y postsinápticos.

Estas proteínas generalmente se subclasifican en función de la sustancia con las cuales interactúan. Por ejemplo, los receptores dopaminérgicos se llaman así porque, luego de entrar en contacto con la dopamina (un neurotransmisor) desencadenan un conjunto de cambios intracelulares que se expresan de varias maneras en el cuerpo.

Los neurolépticos bloquean estos receptores dopaminérgicos, por lo que se dificulta la interacción de la dopamina con estas estructuras. Este bloqueo origina, a su vez, los efectos adversos en muchos pacientes. La acatisia es un ejemplo de ello.

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¿Cuáles son los síntomas?

La intensidad de los síntomas depende, por supuesto, de la cantidad, potencia y duración del tratamiento.

Existe una sensación evidente de intranquilidad, expresada por la aparición de movimientos incontrolables. Estos últimos generalmente se limitan a los miembros inferiores y existe la incapacidad de detenerlos espontáneamente.

También pueden presentarse algunos trastornos de la sensibilidad como parestesias (un fenómeno generalmente expresado como “hormigueo”) e incomodidad general.

La aparición de los síntomas suele ser mientras el paciente se encuentra de pie, aunque también puede presentarse en otras posturas e inclusive interrumpir el sueño en varias ocasiones, aumentando la molestia general y disminuyendo la calidad de vida.

Algunos trastornos del comportamiento también han sido reportados, como el miedo o la ira, y también molestias objetivas como trastornos digestivos.

Puede presentarse de manera aguda y crónica, dependiendo de si persiste el tratamiento subyacente y si no se realizan cambios en su dosificación inicial.

¿Cuáles son las consecuencias de la acatisia?

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El abandono del tratamiento, el empeoramiento de la psicosis inicial y diversos trastornos del comportamiento como los que fueron mencionados anteriormente son los principales problemas derivados de este trastorno, los cuales pueden y deben ser manejados por el médico tratante.

¿Cuál es el tratamiento de esta condición?

Generalmente puede resolverse con la modificación en la dosis del tratamiento inicial, o inclusive el uso de fármacos distintos.

También pueden usarse tratamiento adicional para atenuar los síntomas, como medicamentos anticolinérgicos, adrenérgicos y benzodiacepinas.

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Fuentes y referencias:

  1. Sanz, M. A. Martín. Acatisia: una aproximación clínica. Rev Asoc Esp Neuropsiq 1995;15(54):397-409.