Que se llama soledad: una aliada inoportuna en el camino hacia la demencia

Que se llama soledad: una aliada inoportuna en el camino hacia la demencia

El estudio de 12 030 personas mayores de 50 años durante alrededor de una década vuelve a sugerir que la soledad es un factor que aumenta significativamente el riesgo de demencia.

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La soledad está asociada a un incremento del 40% del riesgo de desarrollar demencia, según concluye un investigación recientemente publicada en la revista Journal of Gerontology: Psychological Sciences.

La investigación es, en opinión de sus autores, la que por el momento ha analizado un mayor número de personas en relación al tema de la soledad y riesgo de demencia.

Son numerosos los estudios que han reflejado que la soledad se asocia a problemas de salud, también de salud cognitiva, aunque se sugiere que más que un factor de riesgo en sí misma, es una manifestación de la demencia que ya está en marcha.

Este nuevo estudio no encontró evidencias en este sentido, sino que refleja la soledad como una variable independiente capaz de aumentar el riesgo de una persona de padecer demencia.

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Aislamiento social y soledad: cercanos, pero no iguales

Para analizar el impacto de la soledad, primero hay que entender cabalmente qué es. Habitualmente se la confunde con aislamiento social y no es lo mismo.

Ya sabes, se puede estar muy solo en medio de la multitud y de lo más acompañado en una cabaña en el bosque.

Sentirse solo hace referencia a una experiencia subjetiva de que nuestras necesidades sociales no están siendo satisfechas por las interacciones que tenemos.

En palabras de Angelina Sutin, una de las investigadoras detrás del estudio:

Es una sensación de que no encajas o no perteneces a la gente que te rodean”

Y ejemplifica:

Puedes tener a alguien que vive solo, que no tiene mucho contacto con la gente, pero para él es suficiente y eso llena su necesidad interna de socializar. Así que, aunque objetivamente se pueda pensar que esa persona está aislada socialmente, no se siente sola. La otra cara de la moneda es que puedes estar rodeado de mucha gente, ser socialmente muy activo e interactuar y aun así sentir que no perteneces. Desde fuera parece que tienes una gran actividad social, pero el sentimiento subjetivo es que no eres parte del grupo».

¿Y por qué puede la soledad aumentar el riesgo de demencia?

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Los estudios realizados hasta el momento apuntan a varios mecanismos:

  • Mediante el aumento de comportamientos de riesgo para la salud. Por ejemplo, se ha observado que las personas solas tienden a realizar menos actividad física y a fumar más, dos comportamientos que pueden aumentar el riesgo de demencia.
  • A través de mecanismos fisiológicos, ya que la soledad se ha asociado a mayor incidencia de enfermedades como la hipertensión y diabetes, también factores de riesgo para la demencia.
  • Por la falta de interacción social significativa, que en sí misma puede estimular los procesos cognitivos, que de otra forma se ven privados de este estímulo.

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Lo observado en el estudio

La investigación incluyó datos recogidos durante una década. Al inicio a los participantes, que forman parte del llamado Health and Retirement Study, un proyecto que cuenta con la participación de miles de adultos mayores de 50 años y sus parejas en EE.UU, les fue aplicado un cuestionario en el que se valoró el aislamiento social y la experiencia de la soledad.

Posteriormente, cada dos años se les fue aplicando por vía telefónica un test que evaluaba sus procesos cognitivos.

A lo largo de 10 años 1,104 personas desarrollaron demencia y los investigadores observaron que las personas que expresaron sentirse solas tenían más riesgo de desarrollar el síndrome en el periodo estudiado.

Esa asociación se mantuvo así aun cuando se tuvieron en cuenta los factores por los que se supone que la soledad ejerce su influencia negativa (los que describimos anteriormente), aunque el riesgo fue más moderado.

Lo anterior hace suponer a los investigadores que existen todavía mecanismos que no conocemos sobre la influencia de la soledad en la salud cerebral.

Por ahora vale la pena recordar que la experiencia de soledad es un factor de riesgo modificable, difícil de cambiar, sí, pero modificable.

Queda en nosotros, a nivel individual y social, ayudar a los que nos rodean a que se sientan menos solos.

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Fuentes y referencias

Angelina R Sutin, Yannick Stephan, Martina Luchetti, Antonio Terracciano; Loneliness and Risk of Dementia, The Journals of Gerontology: Series B, , gby112, https://doi.org/10.1093/geronb/gby112

Ron Hartung (2018): Massive study by FSU researchers confirms that loneliness increases risk of dementia. En https://news.fsu.edu/news/health-medicine/2018/10/26/massive-study-by-fsu-researchers-confirms-that-loneliness-increases-risk-of-dementia/