La apatía en esclerosis múltiple: más persistente que la depresión y asociada a mayores dificultades cognitivas

La apatía en esclerosis múltiple: más persistente que la depresión y asociada a mayores dificultades cognitivas

Un seguimiento de 2 años a 100 pacientes con EM reflejó que la apatía era más persistente que la depresión y que aquellos con “apatía pura” tenían peor desempeño en pruebas que valoran habilidades cognitivas específicas.

La apatía hace referencia a la pérdida o disminución de la motivación por realizar actividades. Cuando tenemos apatía simplemente no tenemos ganas de nada y es ahí cuando observamos escenas tan comunes como que la persona pasa el día frente a la tele.

La apatía a menudo se manifiesta a la par de la depresión, aunque es importante saber que son dos entidades diferentes, con tratamientos diferentes y que también la apatía puede presentarse en “estado puro”, es decir, sin depresión.

En la EM, al igual que en muchas otras enfermedades neurodegenerativas, se han observado tasas de apatía elevadas, con una prevalencia entre el 20% y el 50%.

Tanto la depresión como la apatía están relacionadas con el funcionamiento cognitivo (procesos como la memoria o el pensamiento), de ahí que un grupo de investigadores italianos se pusiese a la tarea de investigar cómo evolucionan desde el punto de vista cognitivo las personas con EM que padecen depresión y/o apatía.

Los resultados de su investigación, publicados en la revista Multiple Sclerosis Journal, reflejan que la apatía podría asociada a déficits cognitivos específicos más severos en esta población.

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La apatía, más persistente que la depresión en la EM

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Los investigadores estudiaron a 100 personas con EM de las cuales ya tenían evaluaciones neuropsicológicas previas gracias a otras investigaciones científicas.

El grupo estaba compuesto por 16 personas que experimentaban apatía sin depresión, 17 que estaban afectadas por depresión, pero no apatía; 27 que padecían tanto apatía como depresión y 40 que estaban libres de apatía y depresión.

Después de dos años a estas personas se les volvió a evaluar desde el punto de vista neuropsicológico. Los investigadores observaron que si bien los casos de depresión habían descendido, los de apatía se mantenían estables.

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¿Y desde el punto de vista cognitivo qué se observó?

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Los resultados son muy interesantes. Por ejemplo, se observó que en comparación con el resto de los grupos, los pacientes con apatía “pura” obtenían peores puntuaciones en una prueba que valoraba el control inhibitorio, un proceso que forma parte de las llamadas funciones ejecutivas y que nos permite inhibir o retrasar una respuesta en función de las metas, es decir, controlar nuestro comportamiento teniendo en cuenta lo que perseguimos.

Aunque las causas de esta observación no se conocen con exactitud, los investigadores sugieren que pudiera estar relacionado con un daño a la corteza cingulada anterior, ya que otros estudios han observado que cuando se lesiona esa área cerebral aparece apatía y alteraciones de las funciones ejecutivas.

En general se observó que la presencia de apatía al inicio del estudio predecía el deterioro cognitivo en los dos años siguientes.

Sin embargo, no encontraron asociación entre la depresión y el funcionamiento cognitivo, algo que contradice los resultados de anteriores estudios y que prefieren tomar con cautela, debido al limitado número de pacientes con depresión al finalizar los dos años de investigación.

Los investigadores consideran que es importante en la práctica clínica evaluar la presencia de apatía, ya que podría estar asociada a un bajo control de las repuestas a los estímulos ambientales y a más riesgo de deterioro cognitivo, en especial de las funciones ejecutivas.

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Fuentes

Morasch, K. C., & Bell, M. A. (2010). The role of inhibitory control in behavioral and physiological expressions of toddler executive function. Journal of experimental child psychology108(3), 593-606.

Raimo, S., Spitaleri, D., Trojano, L., & Santangelo, G. (2019). Apathy as a herald of cognitive changes in multiple sclerosis: A 2-year follow-up study. Multiple Sclerosis Journalhttps://doi.org/10.1177/1352458519828296