Respuesta T en la esclerosis múltiple, ¿fallo inmunológico?

Las células T ayudan a proteger al organismo de las infecciones, desencadenan lo que se conoce como respuesta T. Aunque la importancia de esta respuesta no tiene discusión, muchas evidencias la han relacionado con la inmunopatología de la esclerosis múltiple.

celulas T esclerosis múltiple

Linfocito T | NIAID [CC BY 2.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/2.0)], vía Wikimedia Commons

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria desmielinizante que afecta el sistema nervioso central (SNC).

Las lesiones inflamatorias que tienen lugar provocan la ruptura brusca de la barrera hematoencefálica, desmielinización, pérdida de oligodendrocitos, gliosis reactiva y degeneración neuroaxonal.

A continuación analizaremos un aspecto de la relación que existe entre la respuesta inmune y la neurodegeneración en la EM, para ello enfatizaremos en los mecanismos efectores de lo que se conoce como respuesta T.

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Células T, también conocidos como timocitos o linfocitos T


Son glóbulos blancos formados a partir de células madre en la médula ósea y constituyen una parte importante del sistema inmunitario.

Ayudan a proteger al organismo de las infecciones y se ha demostrado su relevancia frente a células que por determinadas mutaciones han adoptado un comportamiento tumoral.

Las dos subpoblaciones principales de células T son las que llevan en su superficie las proteínas conocidas como CD4 y CD8, por esta causa reciben la clasificación de células T CD4+ y CD8+, respectivamente.

Células T CD4+

Las intervenciones que impiden la entrada de células T CD4+ al SNC, tienen fuertes efectos terapéuticos en la etapa inicial conocida como EM remitente recurrente (EMRR).

Estas observaciones sugieren que las células T CD4+ juegan un rol importante en esta etapa de la enfermedad.

Participación de las células CD4+ en la EM

Dos de las células T CD4+ efectoras más importantes involucradas en la patología de la EM son las células conocidas como Th1 y Th17.

La contribución de las células Th1 y Th17 a la inmunopatología de la EM está determinada por la secreción de las citoquinas IFN-γ e IL-17, respectivamente.

Los efectos directos de estos mensajeros inmunológicos en la patología de la EM se pueden comprender a través de los siguientes elementos.

  • La administración de IFN-γ a 18 pacientes con EMRR produjo la inducción de brotes en 7 de esos pacientes, sugiriendo que el IFN-γ contribuye a la patología de la EM.
  • Por otra parte, la administración de secukinumab (un anticuerpo que neutraliza la IL-17), reduce significativamente el número de lesiones en el SNC y muestra una tendencia a disminuir el número de brotes durante 6 meses.

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Células T CD8+

celulas inmunitarias

En rojo las células B, en verde células T y en azul células dendríticas (en ratón) | Peter Lane y Fiona McConnell. CC BY

Las células T CD8+ son de tres a diez veces más abundantes que las CD4+ en las lesiones del SNC de personas con EM.

El daño axonal correlaciona más fuertemente con el número de células T CD8+ y la relación microglía/macrófagos que con las CD4+.

Muchas observaciones sugieren que las células T CD8+ también participan en la patología de la EM, entre ellas el hecho de que las células T CD8+ induzcan muerte neuronal en cultivo de células neuronales.

Participación de las células CD8+ en la EM

Uno de los mecanismos involucrados en la neurotoxicidad de las células T CD8+ es la secreción de gránulos líticos que contienen perforinas y granzimas, las cuales pueden disparar la ruptura de la membrana celular y/o apoptosis.

En el contexto de la neuroinflamación, es importante considerar que las células T CD8+ producen también grandes cantidades de TNF-α e IFN-γ.

El TNFα altera directamente la estructura y funcionalidad de la membrana neuronal, interfiriendo con la funcionalidad de las neuronas e induciendo su apoptosis.

El IFN-γ modula la actividad del receptor AMPA GluR1, incrementando la muerte neuronal por excitotoxicidad.

Finalmente, células T CD8+ que producen IL-17 también han sido identificados en el SNC de pacientes con EM, sugiriendo que la IL-17 producida por estas poblaciones celulares también participa en la patogenia de la enfermedad.

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Bibliografía

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