Adipocinas, reguladoras “OFF” del apetito

Adipocinas, reguladoras “OFF” del apetito

En el tejido adiposo se sintetizan mediadores químicos con una amplísima gama de funciones, mientras algunas están relacionadas con el sistema inmune o el tono vascular, otras tienen que ver con la regulación del apetito.

adipocinas

El tejido adiposo está formado por células que almacenan una gran cantidad de grasas (triglicéridos), las cuales pueden ser utilizadas por el organismo como materia prima en la obtención de energía.

Las sustancias secretadas por el tejido adiposo están implicadas en la regulación del peso corporal (leptina, omentina-1 y visfatina), sistema inmune (factor de necrosis tumoral alfa) y función vascular (angiotensina).

En esta ocasión revisaremos la participación del tejido adiposo en la regulación del apetito. Además analizaremos la función del hipotálamo en la integración de las señales nerviosas y humorales que permiten coordinar la saciedad.

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Adipocinas, ¿qué sucede cuando están en exceso?

obesidad cerebro

La grasa acumulada alrededor de las vísceras de la región abdominal produce un número importante de mediadores neuroendocrinos, también conocidos como adipocinas.

Estas sustancias en cantidades fisiológicas ayudan a regular la ingesta, pero en exceso propician la aparición de diabetes mellitus tipo 2 como consecuencia de un estado de hiperinsulinemia.

Este estado se define como aquel en el que la concentración de insulina es elevada, esto termina generando incapacidad para controlar el nivel de glucosa sanguínea (resistencia).

Dentro de las principales adipocinas se encuentran:

  • leptina
  • visfatina
  • omentina-1

Las tres tienen efectos similares a la insulina, es decir, reducen el nivel de glucosa en sangre. Pero la omentina-1 tiene la particularidad de que requiere insulina para poder actuar.

No resulta extraño que la incidencia de hiperinsulinemia sea significativamente mayor en individuos obesos (gran cantidad de grasa visceral) cuando se les compara con aquellos no obesos de su misma edad y sexo.

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¿Cuál es la región del hipotálamo que recibe estas señales?

El núcleo arcuato se encuentra en la base del hipotálamo y es donde se produce la interpretación e integración de las señales que transmiten las adipocinas.

Cuando se dañan experimentalmente los núcleos hipotalámicos ventromedial y paraventricular, se originan hiperfagia y obesidad, por otra parte el daño del hipotálamo lateral produce anorexia severa y pérdida de peso corporal.

El núcleo hipotalámico ventromedial es el centro de la saciedad, en tanto que el hipotálamo lateral es considerado el centro del hambre.

El hipotálamo contiene un sistema celular que contiene proopiomelanocortina (POMC). Se ha observado que los animales con mutaciones en el gen de la POMC presentan obesidad a causa de hiperfagia intensa.

En el caso particular de las adipocinas, se ha visto que al llegar al hipotálamo estimulan el sistema celular que contiene POMC y por tanto reducen el apetito.

¿Cómo se coordina finalmente la sensación de saciedad?

El sistema POMC proyecta sus dendritas hacia otros núcleos como el ventromedial, el cual como se dijo anteriormente es considerado el centro de la saciedad.

Esta señalización tiene como consecuencia la liberación de neurotransmisores (por ejemplo: serotonina) que, a través de la estimulación del sistema nervioso periférico, coordinan la saciedad.

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Bibliografía

Raúl Calzada-León, N. A.-B.-R. (2008). Neuroendocrine and gastrointestinal modulators of appetite and satiety. Bol Med Hosp Infant Mex 65, 468-487.

Vettor R, F. R. (2002). Neuroendocrine regulation of eating behavior. . Endocrinol Invest. 25, 836-854.