Terapia para el párkinson marca un hito en la administración de fármacos al cerebro, pero genera dudas sobre su verdadera eficacia

Investigadores británicos logran administrar de forma intermitente, amplia y homogénea células que estimulan la supervivencia y reparación de neuronas dopaminérgicas en el cerebro de pacientes con párkinson. La eficacia del tratamiento genera dudas al no haberse detectado diferencias significativas entre el grupo de tratamiento y el grupo placebo.

(A) Maniquí con el sistema de administración usado en el estudio. (B) El puerto que sobresale del cráneo, el único componente visible cuando el paciente no está recibiendo la infusión. (C) Imagen de resonancia magnética que muestra dos de los catéteres implantados. (D) Un paciente durante la infusión. (E) Tres pacientes recibiendo su infusión mensual, siendo supervisados por una enfermera | Whone, A et al, 2019

Una terapia experimental que implicó la administración de factor neurotrófico derivado de la glía (GDNF) a 41 pacientes con párkinson, sugiere que el método de administración empleado resulta seguro y eficaz para administrar sustancias al cerebro venciendo el obstáculo que implica la barrera hematoencefálica.

Aunque ya con anterioridad se había empleado este método, llamado administración mejorada por convección (CED por sus siglas en inglés), en el tratamiento de tumores cerebrales, es la primera vez que se usa de forma intermitente y también la primera vez que se emplea en la enfermedad de Parkinson.

Esencialmente el sistema consistió en 4 catéteres implantados en zonas del cerebro cuidadosamente escogidas por su relación con la enfermedad de Parkinson. Estos catéteres, a su vez, están conectados a un pequeño puerto que sobresale detrás de la oreja que se conecta a 4 vías de administración.

Como se puede ver en la imagen anterior, una vez realizada la intervención quirúrgica inicial (asistida por robot), las sesiones de administración de GDNF se realizan cómodamente mientras el paciente está sentado en un sillón.

En opinión del líder del estudio, el neurocirujano Steven S. Gill, que también diseñó las adaptaciones que se le realizaron al dispositivo para que respondiera a las necesidades de la terapia:

“Este ensayo ha demostrado que podemos infundir medicamentos de forma segura y repetida directamente en el cerebro del paciente durante meses o años. Es un avance significativo en nuestra capacidad para tratar afecciones neurológicas, como la enfermedad de Parkinson, porque la mayoría de los medicamentos que podrían funcionar no pueden atravesar el torrente sanguíneo hacia el cerebro debido a una barrera protectora natural”.

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La administración de la terapia fue un éxito, pero ¿como tratamiento fue eficaz?

La BBC estrenó un documental de dos partes en el que narra la aventura de estos pacientes | Captura de pantalla realizada en www.bbc.co.uk

Más allá del éxito del sistema de administración, no podemos pasar por alto que el objetivo primario del estudio fue evaluar el efecto en los pacientes de llevar al cerebro Factor Neurotrófico Derivado de la Línea Celular Glial (GDNF), proteína que, entre otras funciones, promueve la supervivencia, mantenimiento y reparación de las neuronas dopaminérgicas, esas que mueren de forma selectiva en los pacientes de párkinson.

Ya con anterioridad se han realizado ensayos clínicos con GDNF en el párkinson, pero los resultados no han sido concluyentes, con algunos estudios reflejando mejorías en los pacientes mientras otros dudan de su eficacia.

Sin embargo, el potencial de la terapia es tal que los investigadores insisten en seguir explorando, sobre todo intentando superar las limitaciones de ensayos clínicos previos.

En esta ocasión, en un primer momento se intervino en 6 pacientes con el objetivo de evaluar la seguridad del procedimiento.

Posteriormente se incluyó a 35 pacientes, haciendo un total de 41. Tenían entre 35 y 75 años, llevaban como mínimo 5 años con síntomas de párkinson y se consideraba que estaban en fase moderada de la enfermedad, experimentando fluctuaciones motoras.

Los pacientes fueron divididos en dos grupos, de forma tal que a un grupo se le administró GDNF y al otro una sustancia placebo cada 4 semanas durante un total de 40 semanas. Los resultados de esta primera parte de la intervención se publicaron en la revista Brain.

Posteriormente, las personas que habían recibido el placebo también comenzaron a recibir la terapia con GDNF durante 40 semanas, mientras que al grupo de tratamiento original se le siguió administrando GDNF, haciendo un total de 80 semanas bajo tratamiento.

Los resultados de esta segunda parte del estudio fueron publicados en la revista Journal of Parkinson’s Disease.

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La terapia con GDNF sigue sin mostrar resultados contundentes

En la primera parte del estudio, los investigadores no detectaron diferencias en las mejorías motoras y no motoras experimentadas por los pacientes en ambos grupos, un hecho que sigue lanzando dudas sobre la eficacia de la terapia con GDNF en el párkinson.

Sin embargo, un hallazgo resultó alentador: una prueba de neuroimagen reflejó mayor actividad dopaminérgica en el área en el que se administró GDNF (en el grupo de tratamiento, no en el placebo).

Al menos biológicamente, el tratamiento generaba cambios positivos, solo que estos no parecieron ser suficiente para provocar mejorías en los síntomas de la enfermedad.

¿A las 80 semanas de tratamiento algo había cambiado? Pues no mucho, se siguieron hallando mejorías, solo que no había diferencias significativas entre los que llevaban 80 semanas de tratamiento y los que solo llevaban 40 semanas.

¿Significa esto que la terapia con GDNF no funciona? Aunque los investigadores admiten la posibilidad de que la teoría del factor de crecimiento como vía para restaurar células nerviosas dañadas sea defectuosa, también consideran que el problema pudiera estar en las condiciones de las investigaciones que se han realizado para evaluar esta terapia.

Pudiera ser, por ejemplo, que la cantidad de GDNF administrada no haya sido suficiente o que se necesite más tiempo para que los cambios biológicos se traduzcan en cambios clínicos.

¿Volveremos a ver en el futuro otros ensayos con GDNF en el párkinson? Posiblemente, rendirse es una palabra muy mal mirada en el lenguaje de la ciencia.

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Fuentes

Alan Whone, Matthias Luz, Mihaela Boca, Max Woolley, Lucy Mooney, Sonali Dharia, Jack Broadfoot, David Cronin, Christian Schroers, Neil U Barua, Lara Longpre, C Lynn Barclay, Chris Boiko, Greg A Johnson, H Christian Fibiger, Rob Harrison, Owen Lewis, Gemma Pritchard, Mike Howell, Charlie Irving, David Johnson, Suk Kinch, Christopher Marshall, Andrew D Lawrence, Stephan Blinder, Vesna Sossi, A Jon Stoessl, Paul Skinner, Erich Mohr, Steven S Gill; Randomized trial of intermittent intraputamenal glial cell line-derived neurotrophic factor in Parkinson’s disease, Brain, Volume 142, Issue 3, 1 March 2019, Pages 512–525, https://doi.org/10.1093/brain/awz023

IOS Press (2019): New Treatment Offers Potentially Promising Results for the Possibility of Slowing, Stopping, or Even Reversing Parkinson’s Disease. En https://www.journalofparkinsonsdisease.com/new-treatment-offers-potentially-promising-results-possibility-slowing-stopping-or-even-reversing

Whone, A et al, (2019): Extended Treatment with Glial Cell Line-Derived Neurotrophic Factor in Parkinson’s Disease. En https://content.iospress.com/articles/journal-of-parkinsons-disease/jpd191576#ref005

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