6 cosas que hice mal como cuidadora y ahora comprendo


cuidadora

¿Que hice mal? Tal vez el título no sea exacto, como cuidadores de personas dependientes hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos a mano. Nuestras decisiones pueden no ser las óptimas, son mejorables, pero fueron las mejores que pudimos tomar.

¿Que hay cosas que creo pude haber hecho de otra forma? Pues sí, hay cosas que ahora comprendo que pude haber hecho de otra manera para bien mío y de la persona bajo muy cuidado. Sobre ellas te hablo aquí por si en algún momento te son de ayuda.

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5 cosas que como cuidadora pude haber hecho diferente

No buscar segundas opiniones médicas

Un punto conflictivo, porque la búsqueda de otras opiniones médicas puede verse como una negación de la realidad del diagnóstico. En algunos casos esa puede ser la causa y, de hecho, la negación forma parte del proceso por el que pasa la mayoría de los cuidadores.

Pero hay casos en que la búsqueda de una segunda opinión médica está aconsejada, por ejemplo, cuando los síntomas, en este caso de demencia, no son los clásicos.

Si hay un diagnóstico de alzhéimer, pero la memoria no está claramente deteriorada, realizar nuevas exploraciones ayudaría a despejar dudas. Puede tratarse de otras enfermedades neurodegenerativas para las cuales hay que tener precauciones especiales, por ejemplo, con el uso de los neurolépticos en la demencia con cuerpos de Lewy.

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No aceptar la ayuda cuando me la ofrecían ni pedirla cuando la necesité

Un clásico de las cosas mejorables en los cuidadores. Todo lo hacemos nosotros, porque es nuestra responsabilidad y si no lo hacemos se verá mal ¡Arrgggg! ¡Nooo!

En serio, serás mucho mejor cuidador si aceptas que necesitas ayuda y dejas a los demás ayudarte. Un cuidador sobrecargado (es decir, el 99. 99999 %) es un peor cuidador; alguien que hará las cosas de manera apresurada y se mostrará ansioso e irritable.

Muchas veces nos ofrecen ayuda y decimos que no. Otras no la ofrecen, pero ¿sabes qué? Hay que pedirla, sobre todo en el caso de que sean familiares directos, por ejemplo, otros hijos o nietos.

Es importante hacer saber que ser cuidador principal no es sinónimo de asumir de forma exclusiva y total todas las responsabilidades.

No educarme

Cuando fui cuidadora todavía no me había especializado en la atención a adultos mayores y el área de la demencia era algo más bien alejado de mis intereses. Tampoco existían los muchos recursos que en la actualidad pone Internet gratuitamente a disposición de todos.

Si hubiese buscado más información, si me hubiese educado mejor para desempeñar mi rol de cuidadora, tal vez mucho de los errores de los que ahora te hablo no los hubiese cometido, por ejemplo, el que te menciono a continuación.

Intentar cambiar sus ideas delirantes

Otro clásico, intentamos continuamente que la persona enferma comprenda que lo que dice no tiene sentido, que ese dinero del que tanto habla nunca existió o que su esposo murió hace mucho tiempo, que no lo siga esperando para comer.

¿Qué conseguía? Pues generar ansiedad, tristeza y frustración ¿Ganancia? Ninguna.

Intentar imponer nuevamente nuestra lógica es un camino que solo conduce al fracaso. Cambiar de tema es mucho más afectivo, inténtalo y verás.

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Insistir varias personas a la misma vez en que comiera

Tanta era nuestra preocupación por su rechazo a los alimentos que a la hora de la comida venían hasta tres familiares a intentar que los tomara. Normal que cuando se acercaba ese momento ya estábamos todos bastante alterados. Al final la alimentación se convirtió en fuente de mucho estrés.

Hacer de la comida un momento agradable en un espacio tranquilo es más aconsejable.

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No tomar ni un respiro

Está muy relacionado con lo de pedir y aceptar ayuda, pero va más allá. Implica tomar un tiempo para descansar del rol de cuidador, no solo porque tenemos un turno médico o cualquier otro tipo de compromiso.

Tomar un respiro supone aceptar que necesitamos tiempo para nosotros y que lo pedimos y buscamos activamente. Esto pocos, muy pocos cuidadores lo hacen (muchos porque no tienen los recursos) y cuando sí deciden hacerlo es posible que pasen buena parte del tiempo ansiosos pensando en cómo estará su familiar.

¿Pero sabes qué? Cuando regreses de ese respiro serás mejor cuidador, el respiro es para ti, pero repercute en el enfermo.

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