Dermatomas, un reflejo de la disposición anatómica de la médula espinal

Los dermatomas son regiones de la piel con características muy particulares y que pueden ser utilizados para el diagnóstico topográfico de diversas enfermedades.

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Dermatomas. Crédito de imagen: Servier Medical Art

El sistema nervioso es uno de los primeros elementos que se desarrollan durante la etapa prenatal. A lo largo de las semanas, y a medida que el embrión y feto crecen en tamaño, la distribución de los distintos nervios aferentes y eferentes de la médula espinal también va desarrollándose.

Esto permite la adecuada distribución de los mismos por toda la piel, por lo que existe una correspondencia directa entre estas regiones cutáneas y la médula espinal.

Este hecho tiene importancia clínica para diversas enfermedades, ya que facilita el diagnóstico topográfico y etiológico de dichas condiciones. Durante este artículo se describirán los detalles más importantes sobre los dermatomas.

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¿Qué es exactamente un dermatoma?

Un dermatoma es una región de la piel cuya sensibilidad se encuentra bajo el control de un solo nervio raquídeo junto con su ganglio espinal correspondiente.

La médula espinal se organiza en una serie de segmentos delimitados tanto por su ubicación en la columna vertebral (como la región cervical, dorsal y lumbar) como por los nervios que entran y salen de la estructura.

En cada segmento existen dos nervios con disposición anterior (uno a la derecha y otro a la izquierda) que salen de la médula espinal y llevan información motora, mientras que en la región posterior entran dos nervios de cada lado que transportan información sensitiva.

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Los nervios hacen sinapsis en unas estructuras paravertebrales llamados ganglios, los cuales son masas que contienen numerosas neuronas tanto presinápticas como postsinápticas, siendo lugares vitales para garantizar la adecuada transmisión de la información nerviosa.

Parte de estos nervios se distribuyen en la piel, por lo que el área inervada por los nervios que se encuentran en relación con un solo segmento espinal se denomina dermatoma.

La disposición de los mismos es transversal en todo el tronco, mientras que en los miembros adopta una distribución un poco más irregular, debido a la rotación natural que sufren los miembros durante el desarrollo prenatal.

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¿Cuáles tipos de sensibilidades existen?

Si bien existe sensibilidad superficial, profunda y propioceptiva, aquella que es inherente a la piel se limita a la superficial.

Mediante la presencia de diversos “receptores” (neuronas especializadas) presentes en la epidermis y la dermis, es posible la captación de diversos estímulos externos.

Estos pueden ser de diferentes tipos y, dependiendo de esto, el receptor será específico para cada uno de los estímulos.

Por ejemplo, la sensibilidad dolorosa viene a cargo de terminaciones nerviosas libres (que no tienen una estructura especializada), los corpúsculos de Pacini aportan información sobre la presión, los de Ruffini sobre el calor, los de Krause sobre el frío y los de Meissner sobre el tacto.

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¿Cuál es la importancia de los dermatomas?

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Dermatomas. Crédito de imagen: Servier Medical Art

La principal utilidad de los dermatomas en la práctica clínica es la existencia del dolor referido. Este es un concepto que se aplica a la sensación de dolor que afecta a un determinado dermatoma pero que realmente refleja la afección de algún órgano interno o de la integridad del nervio desde su origen hasta su final.

En este caso, existen numerosas patologías que pueden producir dolor referido. Las radiculopatías y mielopatías pueden ser provocadas por varias condiciones, como las hernias discales.

En estos casos, las alteraciones de la función sensitiva son relevantes y, dependiendo del dermatoma, es posible identificar clínicamente cuál es la localización inicial de la lesión, ya que cada dermatoma se corresponde con un segmento medular específico.

Algunos virus tienen afinidad por estructuras nerviosas, entre los que destaca el herpes zoster, el cual suele encontrarse latente en los nervios y ganglios luego de una infección primaria, proliferando mucho tiempo después ante cualquier estímulo estresante.

En estos casos, la afección de los nervios se hace evidente, provocando erupciones cutáneas en forma de vesículas muy características asociadas a dolor intenso.

De hecho, la observación minuciosa de los pacientes afectados por el virus del herpes zoster hecha por el neurólogo británico Henry Head (1861-1940) permitió la descripción inicial de los dermatomas.

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Fuentes y referencias:

Snell R.S. Neuroanatomía Clínica. 7ma edición. Wolters Kluwer Health España. Barcelona (2010).

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