¿Tienes más riesgo de alzhéimer? Autoevalúate con estas 8 claves.


El riesgo alzhéimer es problema de todos, pero estar antes en la clasificación de riesgo es una mezcla de azar y responsabilidad personal. Valora tu situación con estas 8 claves.

riesgo alzhéimer

¿Que si todos podemos desarrollar alzhéimer? Sí, todos, pero…¿Todos tenemos las mismas posibilidades? No, así de sencillo. Si eres de los que a cada rato se pregunta si el alzhéimer puede llegar a su vida, primero decirte que no estás solo: millones de personas que hemos visto a nuestros familiares padecer la enfermedad nos preguntamos lo mismo.

Nadie puede decir con total seguridad que terminarás padeciendo alzhéimer, pero sí hay factores, tanto biológicos como de estilo de vida, que indican que tus posibilidades son mayores. Pero hay una buena noticia: muchos de los elementos que aumentan tu riesgo de desarrollar demencia debido al alzhéimer son ¡prevenibles!

Eso quiere decir que con una pizca de conocimiento y una cucharadita de esfuerzo puedes crear una receta anti-alzhéimer. Y no, tampoco te asegura que el mal no llegará a tu vida, solo hará que bajes el lugar que ocupas en la lista de posibles candidatos a la enfermedad. A continuación, te describimos 8 características del perfil de las personas que tienen más riesgo de alzhéimer.

De lo que no puedes cambiar, a lo que desde hoy puedes darle la vuelta.

Este “perfil alzhéimer” lo comenzaremos con aquellos factores sobre los que realmente no tenemos mucho que hacer. Tus posibilidades son mayores si:

  • Eres mujer: las mujeres son mayoría entre la población afectada por el alzhéimer. Las causas aún no están nada claras; se habla de que viven más, del cambio hormonal asociado a la menopausia o incluso, de que en las actuales generaciones de afectados por este mal, la reserva cognitiva de las féminas es menor.

También te puede interesar leer: Reserva cognitiva ¿Y eso qué es?

  • Tienes más de 65 años: la mayoría de los enfermos comienza a mostrar síntomas después de los 65 años, y a medida que pasa el tiempo, el riesgo se multiplica. Aunque ojo: la enfermedad en sí no surge en ese momento, sino que lleva décadas desarrollándose en el cerebro.
  • Eres portador de genes que aumentan tu riesgo o te destinan a padecer la enfermedad: el segundo caso es muy raro, pocas familias en el mundo son las afectadas por el alzhéimer familiar. Sin embargo, ser portador de variantes genéticas que aumentan el riesgo de padecer el mal es más común de lo que pensamos. Entre el 10-15% de la población es portadora del gen APOE4, el factor de riesgo genético de alzhéimer más conocido.

Y ahora vamos a lo más interesante, a describir un perfil que también dispara el riesgo alzhéimer, pero sobre el que tú tienes el poder de cambio. Por ejemplo, las posibilidades son mayores si:

  • Padeces depresión: una condición que en repetidas ocasiones se ha vinculado al alzhéimer
  • Tienes alteraciones del sueño, como insomnio: o por el contrario, duermes demasiado y eso es algo que está ocurriendo desde hace poco tiempo.
  • Eres hipertenso: ¡esto tienes que tenerlo bajo control! En serio, la hipertensión es un enemigo número uno de tu cerebro.
  • Padeces de diabetes tipo II: otro de esas variables que es mejor mantener lejos.
  • Llevas una vida sedentaria: uno de los sobre el que existe más consenso ¡Y es tan fácil de cambiar! Media hora de caminata diaria ya hace por ti lo que ningún fármaco.

¿Quiere decir este perfil que un hombre muy activo y sano no terminará enfermando de alzhéimer? Por supuesto que no, millones de enfermos son hombres que han llevado una vida mental y físicamente estimulante.

Pero si tienes varias de las características anteriores tus posibilidades son mayores. Y nada de amilanarse si crees que encajas en el perfil de riesgo alzhéimer, como diría Katharine Hepburn:

En la vida aprendes que a la única persona que puedes realmente corregir y cambiar es a ti mismo”

¡Adelante!

También te puede interesar leer: ¿Se puede heredar el alzhéimer?

Referencias

Xu. W et al. (2015): Meta-analysis of modifiable risk factors for Alzheimer’s disease. Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry

Nota importante
TiTi es estrictamente un sitio online de noticias e información. No proporciona consejos médicos específicos, diagnóstico o tratamiento. Este contenido no pretende ser un sustituto de consejo médico profesional, diagnóstico o tratamiento. Siempre busque el consejo de su médico u otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que pueda tener sobre una condición médica. Nunca ignore los consejos médicos o la demora en buscarlo debido a algo que haya leído en este sitio web.
Búsqueda por etiquetas:,
  • Julio Mojón Fuentes

    Me parece temerario decir que tenemos el poder de cambio sobre la depresión, el insomnio o la hipersomnia. Uno no elige sufrir de depresión y no sólo depende de uno curarla o sobrellevarla. No todos los pacientes responden bien a la medicación o a la psicoterapia. En casos de depresión severa o mayor, crónica, para toda la vida, uno no tiene nada que hacerle más que intentar minimizar sus efectos y vivir lo mejor que la enfermedad le permita. Respecto a las alteraciones del sueño, parte pueden depender de nuestros malos hábitos, de una mala higiene del sueño, pero no siempre. La depresión suele conllevar alteraciones en el sueño: dormir poco y mal, despertares tempranos, tener sueño y cansancio a lo largo del día, etc. Y eso no está en nuestras manos cambiarlo, desafortunadamente.

    • Redacción TiTi

      Hola Julio,
      muchísimas gracias por tu comentario, nos encanta que nos hagan ese tipo de señalamiento, sobre todo en el tono objetivo y calmado con el que lo dices.
      Y sí, seguramente debimos haber explicado mejor. Ni la depresión ni el insomnio, incluso algunos casos de diabetes, están 100% bajo nuestro control. Aunque son enfermedades en que la terapia sí demanda mucho de la participación activa de la persona—más allá de tomar una pastilla, claro está—, de ahí la inclusión.
      Pero vamos, totalmente de acuerdo con tu señalamiento. Gracias!