Neuritis vestibular, una causa importante de vértigo

La neuritis vestibular es una patología común y muy molesta que puede ser provocada por infecciones virales.

neuritis vestibular

La inflamación del nervio vestibular puede producirse en el contexto de una infección viral o incluso de un trastorno cardiovascular en los adultos mayores, más propensos de sufrir lesiones isquémicas.

Este nervio se encarga de regular (en parte) el equilibrio y la posición espacial, por lo que los síntomas de mareos, náuseas, vómitos, vértigo y marcha inestable son lógicamente derivados de la afección constante del nervio.

El diagnóstico suele establecerse mediante la historia clínica (a pesar de que existen métodos complementarios especializados) y el tratamiento es completamente sintomático, ya que no existe cura definitiva a corto plazo y debe esperarse que se autolimite la inflamación.

Es sobre esta particular enfermedad, la neuritis vestibular, de lo que hablaremos a continuación.

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¿Qué puede provocar neuritis vestibular?

causas de neuritis vestibular

Las neuritis en general consisten en la inflamación de los nervios, independientemente de la causa. Sin embargo, generalmente estas son de etiología infecciosa, siendo producidas en su mayoría por virus.

Estos son múltiples y, además de provocar la neuritis vestibular, es probable que también sean responsables de otros cuadros clínicos distintos en el mismo paciente que se localicen a nivel gastrointestinal o respiratorio (especialmente en la vía aérea alta).

Sin embargo, en los adultos mayores también es posible evidenciar neuritis vestibular debido a causas isquémicas (por interrupción del flujo sanguíneo al nervio), lo cual está relacionado con enfermedades cardiovasculares.

En este caso en particular, se trata de la inflamación de un nervio sumamente importante que está relacionado con el mantenimiento del equilibrio y el posicionamiento espacial, alojado en el oído interno (la parte más profunda de este importante órgano).

Por ello, las características clínicas que se describirán a continuación tienen relación con la afección de la función normal de este nervio.

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¿Cuáles son los síntomas de neuritis vestibular?

Como se mencionó anteriormente, las manifestaciones clínicas están estrechamente relacionadas con el equilibrio y el posicionamiento corporal. Los pacientes pueden presentar dificultad para caminar (debido a la dificultad de ubicación espacial), caídas espontáneas, mareo y sensación de rotación sobre el propio eje.

Esto, a su vez, puede desencadenar una cantidad de síntomas inespecíficos y molestos como náuseas y vómitos, e incluso puede desencadenar un trastorno de ansiedad generalizado cuando el paciente sufre de manera crónica sin tratamiento oportuno.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El elemento más importante es la historia clínica. La combinación de elementos de la enfermedad actual junto con los antecedentes personales (que orienten hacia una probable causa infecciosa como desencadenante original) son casi suficientes para establecer el diagnóstico de neuritis vestibular.

Sin embargo, en algunos casos podría ser necesario la realización de estudios complementarios que deben ser realizados por un médico especialista en otorrinolaringoloría.

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¿Cuál es el tratamiento de la neuritis vestibular?

La terapéutica siempre debe enfocarse hacia la causa desencadenante y los síntomas del paciente. Hay que tener en cuenta que los síntomas más severos generalmente mejoran en pocos días, pero la recuperación completa puede tomar varias semanas, incluso puede sentir mareo ocasionalmente durante meses.

Como se mencionó anteriormente, la mayoría de los casos están relacionados con infecciones virales, las cuales generalmente no tienen tratamiento definitivo debido a las características propias de los virus. Por eso, las medidas se orientan en forma de tratamiento sintomático.

Este incluye el manejo de las náuseas y vómitos con medicamentos de uso habitual, además de otros menos conocidos que sirvan para el manejo del vértigo.

Por otro lado, la terapia de rehabilitación vestibular con varias sesiones semanales que incluyan movimientos y posiciones cefálicas específicas con el objetivo de disminuir la percepción de los síntomas ha permitido la mejoría clínica de muchos pacientes.

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Fuentes y referencias

Longo DL, Fauci AS, Kasper DL, Hauser SL, Jameson JL, Loscalzo J, editores. Harrison principios de medicina interna. Vol 2. 18a ed. México: McGraw-Hill; 2012.

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