Hipertensión arterial y demencia: una relación que no debes ignorar.

Hipertensión arterial y demencia: una relación que no debes ignorar.

Varias investigaciones confirman el vínculo entre hipertensión arterial y demencia. Os describimos qué se conoce hasta el momento.

Hipertensión arterial y demencia

Cuando nací ya mi madre y mi padre eran hipertensos. Me acostumbré tanto a convivir con las implicaciones de esa enfermedad (con las pastillas, la comida baja de sal o el Esfigmo) que llegué a suponerlo una consecuencia natural del curso de la vida. Una de las aspiraciones fundamentales de todo niño es crecer y para mi crecer, entre otras cosas, significaba que algún día sería hipertenso. Tal vez por ello cuando poco después de los 20 se me diagnosticó la enfermedad, no me alarmó demasiado. Con el paso del tiempo, sin embargo, mi inocencia se fue derritiendo como un helado que nadie ha venido a comerse. Con el tiempo aprendí mucho de los riesgos que había detrás de aquellas imágenes de mi padre succionando una pequeña tableta. Y hoy quiero hablarte de uno de esos riesgos: la demencia.

Según análisis recientes, la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de los tipos de demencia más comunes y es el único factor de riesgo con al menos dos ensayos clínicos que demuestran que su tratamiento puede prevenir la perdida de capacidades mentales. Los estudios longitudinales son una las formas  más fiables de descubrir las variables causales de una enfermedad. Estos estudios investigan, en un grupo de sujetos,  la evolución que tiene a través del tiempo determinada condición o, como en el caso que nos ocupa, determinada enfermedad. La mayoría de estos estudios indican que, a medida en los sujetos son más jóvenes al ser diagnosticados de hipertensión, tienen una mayor probabilidad de desarrollar algún tipo de demencia, o al menos, un cierto déficit en sus capacidades mentales.

Las causas finales de esta relación no han sido por completo esclarecidas, sin embargo, ya se conocen algunos mecanismos que están implicados en el asunto.

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La hipertensión como causa de lesiones al cerebro.

Ictus hemorrágico y demencia

Nuestro cerebro, además de la famosa sustancia gris, posee una sustancia blanca que, entre otras funciones, ayuda a la comunicación entre los dos hemisferios (derecho e izquierdo) que conforman este importante órgano. En las investigaciones acerca del alzhéimer se ha descubierto que los pacientes con este trastorno neurodegenerativo presentan lesiones en esta sustancia y los científicos han determinado, además, que la hipertensión arterial está asociada a la aparición de esas lesiones.

Entre los vasos sanguíneos y el sistema nervioso existe una densa formación de células denominada barrera hematoencéfalica. Esta barrera impide la entrada de muchas sustancias tóxicas, pero la hipertensión puede afectarla y su declive también se asocia con la posterior aparición de demencia.

Por otra parte, en individuos hipertensos se ha encontrado cierto grado de atrofia cerebral y un número elevado de ovillos neurofibrilares. Estos últimos son un conglomerado anormal de proteínas compuesto por pequeñas fibrillas entrelazadas dentro de las neuronas, y son consideradas una de las causas de los síntomas que vemos en las personas con alzhéimer.

Una consecuencia vislumbrada de esta relación entre hipertensión arterial y demencia es que, tratando una, se puede prevenir la otra. Como decíamos al principio, existen dos ensayos clínicos que apuntan en este sentido. Sin embargo, algunos estudios han encontrado también una asociación entre hipotensión y demencia y han señalado el tratamiento antihipertensivo como la principal causa.

Este es un tema polémico pues otros estudios han señalado que existe una relación entre el tratamiento antihipertensivo y una menor probabilidad de presentar deterioro cognitivo y demencia, e incluso, existen estudios que señala que no existe ninguna relación entre estos dos aspectos.

En lo que todo ello se esclarece, si ya has desarrollado hipertensión lo mejor es que sigas apegado a tus medicinas pues las consecuencias de la falta de adherencia al tratamiento son graves. Si permaneces sano, entonces, recibe mis felicitaciones y también este consejo: mantén un estilo de vida saludable basado en la práctica de ejercicio y una dieta donde la sal y las grasas saturadas no tengan un gran peso. La salud de tu cuerpo estará muy agradecida pero, además, tu mente permanecerá saludable y en el futuro, tal vez seas uno de esos mayores que desafía el paso del tiempo con una gran lucidez.

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Referencias 

Coll de Tuero, G. (2010). Hipertensión arterial y enfermedad de Alzheimer. 03Alzheimer. Real Invest Demen, 45, 30-39.

Igase, M., Kohara, K., & Miki, T. (2011). The Association between Hypertension and Dementia in the Elderly. Disponible en http://www.hindawi.com/journals/ijhy/2012/320648/

Reig-Puig, L., Antón-Rodrigo, I., & Sánchez-Ferrín, P. Relation between high blood pressure and dementia. Revista de hipertensión y riesgo vascular. Disponible en http://www.hindawi.com/journals/ijhy/2012/320648/

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